Voy a empezar a publicar una serie de relatos/cuentos (como ustedes quieran llamarlos) sobre algo que estoy armando. Un ecosistema de historias sobre La Empresa. Van a estar a ordenados en diferentes capítulos, por ahora tengo cuatro: Departamento de Relaciones Publicas, Departamento de Informática, Departamento de Mantenimiento y Departamento Ejecutivo.
Hoy, toca uno cuento del Departamento de Relaciones Publicas, el cual denomine Asistencia Perfecta. ¡Espero que les guste!
La empresa contaba con el departamento más temible y odiado de todo el mundo: la “Dirección de Relaciones Publicas”. Básicamente se encargaban de decidir quien entraba a trabajar, quien se iba, quien cobraba menos y quien más. Eran los encargados de controlar el ingreso y egresó del personal mediante el marcado de tarjeta, por el cual quien llegaba tarde perdía el premio a la puntualidad. Ósea, perdían plata quiénes se quedaban 5 minutos atendiendo el llanto de su hijo, o quien esperaba eternamente el colectivo o también quien se enfermaba. No había excusa válida,la puntualidad era una prioridad, casi tan grande como la devoción absoluta a La Empresa. No existían peros ni porqués. La Dirección de Relaciones Personales (DRP) no las aceptaba.
Y no solo así los trabajadores perdían dinero. A veces simplemente elegían al azar a quien descontarle del sueldo. ¿Que hacia el trabajador. Iba a la DRP y pasaba lo siguiente. Primero lo hacían esperar, el pobre diablo se enojaba y aparecía una mujer, de esas que te vuelan todo el aparato sexual en mil pedazos y te decía gentilmente y con coqueteos que el director ya te estaba por atender. Mientras esperabas, la muchacha te mira de reojo, revolotea sus ojos al mismo tiempo que entrecruza sus piernas una y otra vez. Cuando llegaba el director, el trabajador estaba tan estúpido que simplemente creía toda la sarta de idioteces que le decían. Cuando se daba cuenta, estaba afuera, mirando a su desnutrida billetera y diciendo “bah, no era para tanto”.
¿Y si iba alguna mujer?. A las mujeres no le descontaban el sueldo porque si ,no son idiotas.
Hubo un hombre que mantenía él solo a tres hijos. Y un día uno se enfermo. Aviso a su jefe que llegaría tres días, diez minutos tarde porque debía darle la medicación y tomarle la temperatura al niño. El jefe le dijo que hable con los de Relaciones Publicas. Lo hizo y llegaron a un acuerdo. Le dejarían llegar tarde los tres días, solo por esta vez.
Mas a la semana siguiente él se enfermo y quedó dormido. Llegó tarde una hora.¿cual fue la decisión de la DRP? ¡Descontarle el sueldo, obviamente! El hombre necesitaba hasta el último miserable centavo que le pagaban. Este mes sus niños no tomarían la leche por un día.
Para mal de males, otro de sus hijos enfermo y está vez no le permitían llegar tarde. ¿porque? Se puede hacer solo una excepción al mes por hijo enfermo. Ya había perdido todo el premio a la puntualidad. Ahora si se iba a quejar.
-Señora vine a hablar con el director.
-Señorita para usted, no estoy ni casada ni comprometida-dijo mientras jugaba con su rubia cabellera.
-Le repito, vine a hablar con el director .
- Esta ocupado en este momento.
-Entonces espero
La sensual mujer de curvas increíblemente reales, se sentó enfrente de el con su mini falda, cruzando su piernas a cada momento y lanzando miradas fogosas. El hombre ni reaccionaba. Parecía estar petrificado. Movió los labios y dijo
- Soy un hombre infelizmente viudo y eternamente enamorado-dijo con convicción y con una lágrima saliendo de su corazón- Agradezco esos juegos sexuales, pero me resigne a las mujeres.
La secretaria no supo que hacer. Se comunico con el Director, dijo unas cuantas palabras y comentó:
-El director dice que podes pasar.
El hombre entro, con la frente en alto y con la cara de sus hijos brillando en sus tristes ojos. La oficina del Director de la DRP era inmensa y lujosa. Una computadora brillante, cuadros y un escritorio gigante.
-Tome asiento-le dijo, mientras lo invitaba a sentarse.- Usted dirá.
-Quería saber si podían obviar la última llegada tarde que fiche, porque tuve un problema con uno de mis hijos. Esta muy enfermo.
-A ver. Usted es… Ahh si ya me acuerdo. Lo lamento señor. Ya le permitimos entrar tarde. Agoto su cupo mensual.
-¡Pero no tiene sentido! ¿Acaso mi hijo se puede enfermar solo una vez al mes?- grito con mucha rabia-
-Cálmese hombre. Si, acá las cosas se manejan así. Si no le gusta, llene esta forma aceptando su renuncia.
-Me voy a quejar al sindicato-
-Vaya, a ver si le dan pelota. Es mas, si quiere ahora llamo al líder sindical, espere un segundo-
El director tomo el teléfono, marco un numero y comenzó…
-¡Hola José, como andas viejo. Si, bien bien. Bah con un problemita. Acá hay uno de tus “trabajadores” que se esta quejando de que le descontamos el sueldo porque llego tarde. Si si ya le explique. ¿Queres hablar con el? ¿No? Bueno bueno, se lo comunico. Chau viejito!
El hombre, quedo atónito ante el Director, que lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja, mientras jugaba con una lapicera entre sus dedos.
-¿Alguna duda?-pregunto con aires de victoria-
-¡Hijo de puta!
-Eh, mas respeto que soy el empleador. Y con mis empleados…. HAGO LO QUE QUIERO- dijo mientras se abalanzaba en el escritorio y lo tomaba del cuello al pobre hombre.
El trabajador salio, más deprimido que nunca. Asistencia perfecta, maldita sea. Si no era puntual, le sacaban plata. ¿ Y si el director no era puntual, que mierda pasaba ? ¿Le descontarían el sueldo ? ¡Obvio que no!
Los meses pasaban y su hijo seguía enfermo. Y él, seguía llegando tarde y tarde, cada vez cobrando menos y menos. Las cuentas se acumulaban, las deudas crecían y la patronal que brindaba en la oficina del patrón explotador.
-Papa, quiero chocolatada-
-No hay hijo-
-Papa, quiero ese juguete-
-No tengo plata hijo-
-¡Papa, quiero…!
-¡Cállate!
Y las cosas se ponían tensas. Y el puto director, y la puta patronal, y todos los putos que trabajaban allí, que no movían un dedo por el ni por nadie. Todos esos infelices entraban por favores. Mas el no, entro por ser capaz e inteligente. Todos, todos eran unos lame culos tremendos.
Llegar tarde, perder sueldo. Perder sueldo, perder comida. Perder comida, perder alimento, perder alimento perder salud, perder salud no poder trabajar, no poder trabajar, sus hijos no comen, sus hijos no comen se enferman, si se enferma los tiene que cuidar, si lo tiene que cuidar tiene que comprar medicamentos pero también tiene que llegar tarde, por lo cual pierde sueldo y si pierde sueldo pierde la vida.
Un momento… Algo se le cruzo por la cabeza.
El director tenia la costumbre de salir todas las noches a correr por los parques de la ciudad. A las once de la noche, en las oscuras calles que ni los murciélagos visitan. Mp3 en el bolsillo, auriculares en los oídos, zapatillas nikes y ropa deportiva. Todo un semental. En su mundo paralelo, sonaban melodías ochentosas. En el mundo real, un hombre estaba a punto de golpearle en la nuca.
Se despertó, en un sótano oscuro, sin luz y totalmente atado. Sentía un tremendo dolor en su nuca. De golpe, una linterna lo deja ciego:
-Ya era hora de levantarse, imbécil!
-¿Que mierda pasa acá?
-Son las 7 y media, te levantaste tarde. Ósea, llegarías tarde al trabajo. OSEA PERDISTE EL PUTO PREMIO A LA PUNTUALIDAD.
-¡Sos vos, hijo de puta! ¡Soltame!
-No no, no entendés. Perdiste el premio a la puntualidad. Cuando yo lo perdí termine de entender que significaba esa mierda con la que nos atan. Yo pierdo ese premio, pierdo plata, pierdo la capacidad para alimentarme bien, por ende pierdo salud y termino perdiendo mi vida y la de mis hijos. ¿no te parece?
-¡Si si, ahora soltame y te doy toda la plata que quieras!
-Ah no, esto no es cuestión de plata. Es cuestión de vida. Yo perdí parte de mi vida. Mi hijo esta muy enfermo, muy grave porque no me alcanzaba la plata, ya que ustedes me la descontaban por llegar tarde. ¿Entendés? ¡El premio es una cuestión de vida, no de dinero!
-¡Si si entiendo, pero hablémoslo mejor en otro lugar, te juro que no te voy a denunciar!
-No estas entendiendo nada. Te despertaste tarde. Perdiste parte del premio, ósea parte de tu vida. Déjame que te muestre como funciona la cosa-dijo mientras tomaba una tijereta de podador. ¿Ves esta tijereta de podador?. ¡Te levantaste tarde, perdiste parte de tu premio, de TU VIDA y ahora vamos a cobrarnos esa parte que me debes. Ahora yo soy el empleador.
El trabajador tomo en alto la tijera y le corto sin escrúpulos el dedo indice de la mano derecha.
-¿Ahora entendes?¿Entendés la postura sociofilopolitica del premio a la asistencia?. ¡Es como la vida, es la vida misma! – y prorrumpió en enormes carcajadas- ¡Es la vida misma, el premio, la vida y la asistencia, la vida del premio y la asistencia, despertarse temprano es la vida del premio y de la asistencia del premio y el dinero la vida, todo cuadra!.¡Soy un genio!
El director se desangraba y no paraba de gritar ni un segundo, mientras el hombre deliraba. Todo siguió así durante cinco minutos, que el hombre se fue y volvió al rato.
-A ver, ahora te voy a vendar ese ex dedo tuyo. Te voy a limpiar la herida, no vaya a ser que te mueras y no te puedas levantar mañana. Acordate, mañana siete en punto vengo a ver si estas despierto.
-Pero si no tengo reloj-
-Ah no se, se te acabo el cupo mensual de excusas-
Pobre diablo, sentado en un lugar perdido, lejos de todo lujo y de su poder. Lejos de la vida, de la grandeza y del temor que infringía. Y cerca de las ratas de alcantarilla, de las cucarachas, arañas, gusanos y otros insectos que pululaban en esa húmeda habitación sin ninguna ventana, ningún indicio de humanidad. Y quería gritar a los cuatro vientos para pedir ayuda, pero ¿quien escucharía? Y la sensación de su dedo perdido lo volvía loco.
Toda la noche en vela, esperando lo peor, recordando como su dedo caía al piso, retorciéndose con los últimos impulsos nerviosos para no volver jamás a señalar a nadie. Si, ese dedo acusador que tantos “Si vos, DESPEDIDO” apunto sin misericordia. ¿Un hijo de puta? Ahora si lo cuestionaba. Pero se mantenía despierto, en ese sótano asqueroso. Aunque comenzaba a sentir un bello olor a fresias y a divisar los primeros rayos del sol. Los gallos comenzaron a cantar y se oía sirenas a lo lejos. ¿La policía? Quizás. El olor a fresias y los rayos de luz se hacían mas intensos, penetraban su cuerpo, dándole nuevas energías. Volteo su cabeza para mirar por la ventana cuando…
-DESPERTATE, ¡HIJO DE PUTA!-escucho, cuando un cadenazo le dio de lleno en la cara. Si, se quedo dormido nuevamente
-¿Con que dormido de nuevo ehh? ¡Que lastima, nuevamente perdiste tu premio!
-¡Espera, por favor no me hagas nada!
-Lo lamento señor empleado, las reglas son las reglas. Y usted sabe, negocios son los negocios. Pero le doy una elección. ¿Mano, pie u oreja? No hace falta que explique nada, ¿no?
-¡Por favor no me saques nada! ¡Perdóname, me equivoque!
-¿Y de que me sirve ahora?¿De que mierda me sirve si ya perdí mi dignidad, no pude curar a mi hijo y me cague de hambre?.Lo lamento Señor Director. El menú de hoy es “Mano a la parrilla”
-¡Nooooo!
El cartel en la puerta de La Empresa era muy simple. “CESE DE ACTIVIDADES POR DUELO. LA EMPRESA EXPRESA EL DOLOR DE LA PERDIDA DEL DIRECTOR DE RELACIONES PUBLICAS”. Muchos lloraron, algunos no dijeron nada y los mas pobres, sintieron que la soga atada en su cuello se aflojo un poco.
El velatorio fue a cajón cerrado porque el cadáver fue vilmente mutilado. Pero La Empresa nunca contara como consiguió el cadáver. Ni siquiera yo lo se. Pero tampoco contaran si conocen al asesino, aunque cuentan las malas lenguas que nada se sabe de él. Una cosa es segura. El Director fue mutilado tantas veces que sus partes podían esparcirse por cada ciudad de la Provincia de Buenos Aires y todavía quedarían algunas más. ¿Sufrió? El ultimo gesto de su cara, nos dice firmemente que si.
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PD: Es probable que hayan errores (u horrores) de ortografía. Sepan disculparme, esto sigue siendo un borrador. E igualmente, me gustaría que me corrijan!.


Muy bueno!, realmente me gustó la historia. Aunque, tal y como vos dijiste, tiene algunos errorcitos de ortografía y uno que otro de redacción, pero nada fuera de lo lógico para un borrador. Los mios son peores
Me gustó el tema de la desesperación como lo manejaste. El final me hizo acordar al estilo de Lovecraft, donde a mitad de la escena, se hace un salto en el tiempo, explicando el final después del hecho. Buen recurso
Creo que voy a llevar una leve marca lovecraftiana por mucho, mucho tiempo
Por mi genial que mantengas la “marca lovecraftiana”, es mi autor preferido
Uf, calculo que se notara toda mi vida que tmb es mi autor preferido
¿En serio también es el tuyo? wow!, tenemos muchos gustos en común.
A mi me fascinan sus cuentos. Igual, mi favorito es “En las monstañas de la locura”.
Lo lei ese, pero no me acuerdo
No recuerdo tener un favorito, tengo varios que me gustan. “El color que cayo del cielo” me fascino. Después hay un montón mas, que los devore en dias y la verdad no me acuerdo los nombres
“¿Sufrió? El ultimo gesto de su cara, nos dice firmemente que si.”
Muy groso.
Me enorgullece haberlo leído antes de que salga al blogomundo