Siguiendo con los Relatos sobre La Empresa, les traigo otra historia mas y esta vez, del Departamento de Informática. Recien salido del horno, esta historia se llama (provisoriamente) Centro de Cómputos. Me gustaría mucho que lo lean y comenten, porque es uno de los que mas me viene gustando, por ahora. Así que bueno, espero que lo disfruten.
En el subsuelo del edificio central de La Empresa, se encontraba el Centro de Cómputos. Para ser mas precisos, en el subsuelo 3. Al salir del ascensor o la escalera, uno se encontraba con un simple pasillo. En ambos lados y al final del mismo habían puertas: en el costado izquierdo, el cuarto de máquinas, a nuestra derecha, un deposito de documentos burocráticos. Y al fondo, el Centro de Cómputos. Un sitio que solo dos personas conocían y justamente, eran los que allí trabajaban.
Toda conexión a la red de La Empresa terminaba (o empezaba) en este sitio, en el datacenter. La oficina en si, era bastante austera. Un escritorio largo, simple y minimalista. En él, se encontraban enfrentados los dos monitores de los encargados del lugar. Para ser los típicos nerds informáticos, eran muy ordenados. De hecho, esa oficina no presentaba nada mas del otro mundo, había unas estanterías con libros sobre administración de servidores, CDs, y otras yerbas. La verdadera magia estaba en la otra puerta, donde se leía en letras brillantes “Acceso al Data Center. Sólo personal autorizado”.
Alejandro estaba dentro del datacenter, realizando chequeos de rutina. El lugar era inmenso, una sala de unos treinta metros de largo, por unos quince de ancho. La Computadora Central ocupaba casi todo el lugar, dejando el espacio necesario para poder caminar por los pasillos. Básicamente era un gigante, dividido en sectores que se parecian a placares enormes de metal. Dentro de ellos estaban todos los circuitos, memorias, microprocesadores y discos rigidos.
Su compañero, Manuel, caminaba rumbo a la cafetería, a buscar un poco de azucar para los mates. Era un tipo raro, bastante atípico para nuestra mente occidental. Un intelectual hecho y derecho, con un titulo de Ingeniería en Sistemas, mas varios posgrados hechos en el MIT. A pesar de todos esos títulos tan… nerds, era extremadamente alegre, jovial y original en su vida. Alejandro disfrutaba mucho de su compañía y se alegraba de poder trabajar con Manuel. Entraron juntos, cuando los antiguos empleados fueron despedidos.
Manuel escapaba a los estereotipos del informático. La única palabra que podía describirlo seria… extraordinario. Junto con Alejandro, realizaron innovadores descubrimientos sobre el funcionamiento de la Computadora Central e implementaron cientos de tecnologías que eran desconocidas por el mundo entero, de hecho, apenas eran entendidas por ellos mismos.
Alejandro abrió una de las tantas tapas de la Computadora Central. Allí adentro, la jungla de cables se perdía en terrenos pantanosos de discos rígidos, placas, memorias y procesadores. Corrió un poco los cables, metió la cabeza e intento ingresar su mano. Choco con algo y recordó su molesto reloj. Se lo saco y ahora si pudo ingresar su extremidad mas útil. Movió aun mas esa pequeña jungla y comenzó a ver lo que necesitaba chequear. Un pequeño sol (no mas grande que una pelota de fútbol)orbitaba, generando calor suficiente como para dejar una linda quemadura. Alrededor de él, varios planetas danzaban constantemente, con sus respectivos satélites artificiales y naturales.
-Carajo, siempre me pierdo. Deberíamos mejorar la numeración- dijo, mientras consultaba nuevamente su celular.
Volvió a consultar su celular. “Revisar subsección Sector 7 G” . “Ese maldito sistema de numeración“-pensó. Tras buscar y buscar, encontró el lugar indicado. Abrió la tapa y se metió dentro, con sumo cuidado. Diviso una estrella del mismo tamaño que la anterior. Pero había algo raro en esta; tenia una gran mancha negra y emanaba mas calor de lo que debería. Los excesos de energía no eran buenos. Pero todo tenia solución. Salio del pequeño recinto estelar y fue directo a buscar sus herramientas. Tomo unos guantes de seguridad, a prueba de calor, y algo que parecía… en realidad no parecía, sino que era un rayador para quesos, plano, simple y rustico. Nada de complicaciones, nada de rayar queso en forma de cuadraditos, triángulos o círculos. Rayar queso, lisa y llanamente. Se dirigió al “sol en falla” y bueno… comenzó a rayar. La costra negra fue cayendo, dejando a la vista un hermoso naranja-amarillo.
Ahora tocaba la tarea, quizás, mas tediosa. No podía dejar eso así, la masa del sol fue alterada y ya no era una esfera perfecta. Tenia que recalcular la masa perdida y rellenar la estrella antes de que comience a ponerse inestable. Con menos masa y peso, el núcleo se comportaba de manera extraña y anómala, ya que alteraba totalmente su campo magnético. Y encima, esa estrella tenia planetas alrededor.
Volvió a buscar su Kit de Reparación Estelar (entre nosotros, un simple morral lleno de los mas diversos utensilios). Lo abrió y tiro todo el contenido en el piso: pasta dental, limaduras de hierro, zinc y silicio, carbón, frascos con agua, guano, dolomitas, y otros tantos objetos de uso cotidiano. Tomo un recipiente vacío, mezclo pasta dental, agua, carbón, guano, limaduras de hierro,zinc y silicio. Por ultimo molió la dolomita . Se armo una pasta heterogénea muy espesa y de un color marrón bastante repugnante. Saco su calculadora, realizo unas operaciones y se fue a buscar su balanza electrónica, con su mezcla en la mano. Volcó una pequeña cantidad, miro el peso que mostraba. Saco un poco mas de la masa y quedo satisfecho. La volvió a guardar en otro recipiente vacío y fue a buscar una pequeña espátula de albañil.
Listo ya, se dirigió a la estrella en falla. Con sumo cuidado, puso la mezcla sobre la mancha y con la espátula la fue esparciendo, suavemente, con la delicadeza que un amante trata a una mujer, con el amor de un joven escritor apasionado, con la paciencia de un escultor, con la habilidad de un albañil. Porque ellos eran todo eso y mas. Eran unos arquitecto del arte de la programación, apasionados y visionarios, enamorados de la creación al extremo. La estrella comenzó a absorber esa pasta extraña y su masa volvió a ser la misma.
Los comienzos no fueron sencillos. El datacenter era un caos, cables tirados por todos lados, cortocircuitos constantes, cortes eléctricos, ratas y cucarachas por doquier. Y la oficina de ellos, tampoco escapaba al desorden. Toneladas de cajas, papel, libros inservibles, basura electrónica y cosas que es mejor olvidar. Apenas había espacio para moverse dentro. Poco a poco ordenaron el caos, tiraron toda la basura, limpiaron el datacenter, eliminaron las plagas y acomodaron todas las conexiones eléctricas. Sin embargo, la perdida de energía no cesaba. Cambiaron el sistema operativo de la computadora central hacia uno mas verde, realizaron nuevos cableados eléctricos, cambiaron partes del hardware y el problema persistía.
El Manual para la Creación Casera de Estrellas fue escrito por Alejandro y Manuel, durante varios meses de investigación. Constaba de mas de trescientas paginas de documentación detallada sobre todo los pasos necesarios para poder crear estrellas funcionales. Si se seguían los pasos al pie de la letra (con mucha paciencia) se podía lograr esa titánica tarea ya que los elementos básicos estaban al alcance de cualquiera, la cuestión era como hacer que eso se transforme en una estrella. Cuestión que explicaremos en este fragmento de un diario intimo de Manuel :
“[...] el problema mas grande era lograr que el cuerpo emitiera energía, barata, limpia y eterna (esto, se entenderá mejor después). Creamos las estrellas y logramos que tengan su propio campo gravitacional (era muy gracioso ver como los pequeños objetos bailaban alrededor de ellas). Mezclando la materia prima de una estrella en las proporciones exactas (fueron muchísimas noches de pruebas y error) logramos armar una bola fría, de color marrón-grisáceo. Pero de poco nos servía tener una bola con un campo gravitacional propio. Bueno, no de nada, estábamos muy contentos y creo que si lo presentábamos, seriamos los nerds mas famosos del mundos y tendríamos las novias nerds mas feas del mundo (ese motivo el que nos convenció de acordar el Pacto de Silencio Estelar).
Nos encontrábamos en un callejón sin salida. Teníamos trescientas estrellas, para las trescientas fuentes de la Computadora Central, de diversos tamaños. Hay áreas que requieren mas energía que otras. ¡Trescientas condenadas bolas, flotando por todo el datacenter, atrayendo a cuanto pequeño objeto se cruzara! Una vez, me encontré tratando de esquivar un sistema solar compuesto por cuchillos, tenedores, anteojos, mouses, memorias rams y cientos de cosas que ya no recuerdo. Además de que no encontrábamos salida, estábamos generando un tremendo caos en nuestro datacenter.
Desde este mismo lugar, en la comodidad de mi hogar, miraba el cielo, observaba nuestro Sol, tratando de buscar alguna respuesta, una señal. ¿Como demonios haces para generar calor? ¡Decimelo, por favor! ¡Ni que fueras tan complejo! No sos taaaaaaaan distinto de la Tierra. Tu estructura externa no es tan diferente a la nuestra. Tenes forma de esfera (si ya se que la Tierra no es una esfera, es mi diario y yo lo entiendo), tenes una “corteza”, un manto y un núcleo, donde se produce la magia. ¿Cual es tu secreto? El núcleo es el responsable de la fusión nuclear, pero… ¿como poder recrear ese proceso? Nuestro problema estaba, claramente, en el núcleo.
La solución llego como un flash informativo, cortando la programación normal de mi cerebro. ¿Que hace un escritor para crear una historia? Tiene una idea central, un “núcleo” del cual luego, desprende todo su desarrollo. ¿Que hace un escultor? Comienza con una piedra “madre” y luego da forma a su creación. Un albañil crea los cimientos de una casa el “núcleo” oculto de la misma, ya que sin esto, todo se desmoronaría. Y… ¿que hace un programador si quisiera desarrollar un nuevo Sistema Operativo? Debe crear un “kernel” o Núcleo. Nosotros ya teníamos las herramientas básicas de todo sistema operativo, solo nos faltaba el bendito kernel. Nos pusimos a trabajar en él.
Si, ¡íbamos a insertar un kernel informático a una futura estrella, para que esta crea, que se trata de su núcleo real y así, poder comenzar la bendita fusión nuclear! Ni nosotros lo creíamos, pero había que hacerlo. Si logramos armar la estructura externa una estrella con pasta dental, mierda de murciélago, limaduras de hierro y otros ingredientes, ¿por qué no íbamos a poder crear un kernel que realice una fusión nuclear?
La fusión nuclear es un tema complejo, desarrollado en muchos laboratorios. En algunos lados se logro hacer, pero no se pudo controlar. Los científicos están todos locos, ¡quieren crear estrellas gigantes en sus laboratorios! ¡Obviamente no van a poder controlarlo! Nosotros solo queríamos la energía necesaria para hacer funcionar esa maldita Computadora Central. Y que sea eterna. Así que, nuestra fusión no tendría porque ser tan violenta, no liberaríamos gigantes olas de energía incontrolable. Además, a ningún científico se le ocurrió, primero, crear una estrella como nosotros lo hicimos. Y luego, insertarle un núcleo de un sistema operativo. ¡Cuanto se puede hacer con un poco de ingeniero!
Nos dedicamos a programar el nuevo kernel. Solamente debía controlar la fusión nuclear, hacer que esta genere solo la cantidad de energía que necesitábamos para cada sector. Así que armamos un kernel para cada parte especifica. Las secciones que manipulaban el hardware de los discos rígidos requerían mucha mas energía que los sectores de red. En total, armamos seis kernels para cada sector. Debian realizar diferentes tareas, cada una esencial para el proceso de fusión nuclear. Para esto, debimos crear software especifico para cada una de las tareas esenciales: Control, Mantenimiento, Liberación de Energía y Secuencia de Emergencia.
El Software de Control se dedicaba a verificar la temperatura, masa y peso de la estrella. Ante cualquier anomalía, se enviaba una alerta a nuestros celulares. En la mayoría de los casos, debíamos agregar un poco mas de nuestra Mezcla para Armar Estrellas. Otras, debíamos revisar el error minuciosamente y ver que teníamos que hacer. Los errores de Control siempre fueron solucionados satisfactoriamente.
El Software de Mantenimiento nos enviaba datos sobre la cantidad de energía producida, el material utilizado y el restante. Varios párrafos atrás dije que queríamos crear estrellas eternas. En el universo, una estrella como el Sol puede vivir mas de cinco millones de años, toda una eternidad. Nosotros logramos bajar la proporción a diez mil años. Y seguía siendo toda una eternidad. Así que, este software no solía traer ningún problema.
El Software de Liberación de Energía (SLE), es quizás, una de las creaciones mas brillantes que logramos. Este se encargaba de (valga la redundancia), liberar la energía de la manera menos violenta posible. Si bien el Kernel era el encargado de comenzar la fusión, el SLE era quien tomaba la posta dejada por el kernel. Las fusiones en las estrellas son bastante caóticas y no hay problema con eso; el Universo entero es un caos y nosotros seguimos vivos. Pero aquí, debíamos hacer que sean extremadamente ordenadas y monitorizadas (por mas que nuestras miniaturas de estrellas no podían causar ningún daño, no nos gusta trabajar con caos). Además, hay momentos en que la Computadora Central utiliza menos energía; en estos casos, el SLE envía la energía liberada directo al Almacenamiento de Energía.
Y por ultimo, teníamos el Software de Secuencia de Emergencia (SSE). Hasta ahora, no se ha activado nunca y estoy seguro que no se activara. Básicamente cumple la función de enviar la señal para apagar el Kernel, ante cualquier “desperfecto”. Supongamos que, la fusión falla y libera demasiada energía. Bien, ahí esta el SSE listo para apagar todo. Y este no puede fallar ya que se encuentra en un sector aislado del kernel. Aunque sea el menos usado, es el que mas revisamos. Todos los días hacemos correcciones e implementamos mejoras. De hecho, últimamente tuvimos que agregar un parche con una mejora muy importante. Resulta que algunas estrellas comenzaron a presentar pequeñas manchas solares. No tuvimos grandes problemas, lo teníamos previsto, es un proceso natural en toda estrella. Pero, por lo general al cabo de uno o dos meses (a veces, menos) desaparecen. Bueno, nuestras mini manchas solares tenían la costumbre de no desaparecer (según la proporción deberían durar a lo sumo, tres días). Entonces, el SSE apagaba el kernel. Cuando esto sucede, nos envía una señal a nuestro celular. La primera vez que sucedió fue bastante extraño, no voy a ser mentiroso conmigo mismo, sentí miedo. Tenia terror de que “algo” pasara (un terror sin fundamentos). Cuando llegamos a la estrella en cuestión, notamos la mancha solar. Chequeamos el error y entendimos lo que sucedía. ¿Que hicimos? Le “dijimos” al SSE que en esos casos, no apague el kernel. Añadimos una función al Software de Control; nos enviara una señal cuando una mancha apareciese así las reparábamos “manualmente”. Era simple, teníamos que quitar la mancha y agregar mas Mezcla para Armar Estrellas. ¡Tan simple como tapar una gotera!
Entonces, en el Kernel teníamos todas las ecuaciones matemáticas para realizar la fusión exitosamente. Luego, alrededor de él, estaban los cuatros programas esenciales para mantener esa fusión estable. Ahora, deberíamos meter todo eso en algo físico. Pedimos a La Empresa la compra de varios microprocesadores utilizados en diferentes smartphones, con tarjetas microSD y algunas memorias RAM. Hicimos varias pruebas y tras mucho trabajo, pudimos meter el Kernel, directamente en el microprocesador. Fue excelente, hasta el día de hoy me maravillo de esa hazaña (¡creaste una estrella, estúpido!). Y el desempeño era maravilloso, mágico.
Bien, con todo listo, teníamos que meter eso en la estrella. Y hacer que reaccionara, claro. Yo estaba escéptico, no creía que realmente podría funcionar. Un microchip, comandando una estrella… era bastante “alocado” (a esas alturas, todo parecía sacado de un manicomio). Pero luego me di cuenta de que quizás, estábamos en lo correcto. Los científicos tratan de simular una estrella, tal cual existe en el Universo. Ahí esta su problema, ellos siempre intentan de “recrear la situaciones”. Recrear no es crear. Nosotros estábamos creando algo nuevo, que quizás no debería llamarse estrella. Con los mismos elementos químicos que sus pares del Universo, pero con un núcleo artificial. El kernel, al ser insertado, mandaría una señal eléctrica a la Estrella para que comience su trabajo. Si, una señal, un mensaje. Si, las estrellas, quierase o no, tienen vida, mucha mas de la que podamos imaginar. Vida en otro sentido, no de la manera biológica que nosotros conocemos. Ellas son las precursoras de la vida. ¿O acaso de donde viene todo el Carbono que nos compone? ¡De la explosión de estrellas! Todos los elementos químicos que conocemos, se forman en las estrellas. Todos tenemos un pedacito de una estrella en nuestra sangre, en nuestra piel, en el agua que tomamos y en los que digerimos.
Por suerte, las estrellas que creamos pudieron interpretar el mensaje del Kernel. Lo insertábamos a lo gaucho: hacíamos un agujero y lo metíamos en el centro. Luego, rellenábamos con mas Mezcla. ¿Que como no se quemaba? Lo metíamos en una pequeña cápsula de titanio, además recuerden: no queríamos generan millones de grados celcius, solamente con unos 50-70º constantes nos bastaba (100º en las zonas con mas demanda eléctrica. La primer estrella comenzó a calentarse. Su color dejo de ser oscuro y se convirtió en una bola de calor, de un color naranja-amarillo, tal como se ve en cualquier foto del sol. Comenzó a consumirse, comenzó a transformarse en algo gaseoso, pero a la vez, tenia cierta solidez. Era un estado de la materia bastante extraño, creo que se llama “plasma”. No nos importaba, porque… ¡estaba funcionando carajo!
Los seis sectores de la Computadora Central se dividen en mas partes, como si de CPUs independientes se tratara. Rabia que colocar las estrellas en cada uno de esos lugares, sacando la fuente y acomodando todo de la mejor manera, para que la estrella no dañe nada. Añadimos paneles receptores de calor, que se conectaban a un generador, que transformaba esa energía en electricidad. Poco a poco fuimos realizando la migración, con la paciencia de una hormiga [...]
Alejandro estudio Ingeniería en Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional, haciendo varios posgrados en diferentes instituciones. Venia de una familia de científicos muy reconocidos; su padre era un biólogo molecular, su madre una maravillosa genetista y su tío, era un astrónomo, que trabajaba en la NASA. De ellos obviamente lego esa pasión por las ciencias y logro algo que muy pocos hijos de científicos logran: juntar toda la ciencia familiar, mezclar, hornearla y sacar una sabrosa torta única. No caben dudas de que estas personas influyeron muchísimo en su trabajo y su carrera. Alejandro pensaba en futuro, en un futuro muy lejano y quería hacer que fuera cercano, real y posible. Por eso decidio estudiar Ingeniería en informática, por eso durante años se nutrio de las charlas familiares. Y por eso era tan innovador, tan creativo, tan artista. No es facil crear cuando ya todo esta creado, no soñar el futuro lejano e implementarlo hoy. Ninguno de sus sueños eran faciles cuando comenzo a trabajar en La Empresa y conocio a Manuel.
Las cosas eran complejas en el datacenter: falta de energía, desorden, caos, mal uso de los recursos, sumados a serios problemas de seguridad informática. Había que actuar, pero hacerlo ya. Le contó a Manuel su idea y fue extraño: ambos se conectaron en sueños, por quien sabe que canal telequinetico. Ambos soñaban con estrellas y energía ilimitada. Ambos estaban locos, mentalmente insanos y eso, fue excelente. Ambos pudieron soñar sin limitaciones y… ¡vaya que lo hicieron!.
Al crear las estrellas, todo fue excelente. La energía se obtenía sin problemas, las estrellas eran mas estables aquí que en el caótico universo y la Computadora Central nunca habia funcionado tan bien. Pero ambos estaban locos y querían adelantar el tiempo, traer el futuro a sus oficinas. A Alejandro le fascinaba el tema de los viajes espaciales, la colonización de nuevos mundos y la terraformación. Manuel soñaba con programas inteligentes, que aprendan de los errores, así no se pasaba horas y horas arreglando lineas de código defectuosas o erróneas. Después de crear estrellas y llevar a cabo la fusión nuclear satisfactoriamente, no había nada que no pudieran crear. ¡Dios estaba en el cielo mirando a estos muchachos y se preguntaba “¿Por qué no se me ocurrió primero a mi?”!
Alejandro fue a quien se le ocurrió la idea de crear, no solo estrellas, sino sistemas solares completos. A Manuel le fascino la idea, pero le exigió que él la desarrolle y luego entre ambos, la llevarían a cabo. Fue entonces que Alejandro agarro un cuaderno y comenzó a escribir su primer borrador al que denomino “De como generar vida informática en planetas artificiales”:
[…] pero las estrellas, por si solas, son aburridas. Lo que realmente le importo siempre al hombre es, que hay alrededor de ellas. ¿Cuantos planetas podrían ser habitables por humanos? Esto depende siempre, de la estrella y su sistema, la cercanía de los mismos con ella, su tamaño, su atmósfera, etc.
Si, tenemos pequeñas estrellas funcionales, irradiando calor y energía, hemos logrado lo que ningún científico lograra en muchos siglos. Pero, ¿que gracia tiene tener estrellas sin planetas que orbiten en ella? Mi mente curiosa innata me responde directamente que de nada. ¡Pues entonces, fabriquemos planetas!
Solo basta con alterar un poco la Mezcla para Estrellas, quitar algunos ingredientes, agregar otros, cambiar las proporciones. Eso lo explicare después, seria demasiado técnico. Lo importante es que, ya tengo varios planetas dando vueltas alrededor de los mas de trescientos soles. Obviamente, no poseen vida tal como la conocemos. La evolución de la ciencia nos demostrara que debemos dejar de pensar en la vida como cadenas consecutivas de carbono.
Nuestro trabajo es arduo, tener que estar revisando constantemente las alertas que nos envía el kernel suele ser desgastador. Si bien todo funciona perfecto, debemos estar atentos a cualquier error. Y sólo somos dos personas trabajando en esto, ¿como hacer para mejorar nuestra productividad? Bien, como no podemos contratar mas personal, podemos crear personal. No, no estoy hablando de robots, esas cosas son bastante estúpidas. Hablo nuevamente de vida inteligente. ¡Vamos a poblar estos pequeños planetas con seres vivos! Y por favor, dejen de pensar en el carbono, el oxigeno, el agua y todas esas cosas de la Tierra. Nuestros pequeños mundos no son la Tierra, ¡malditos científicos modernos! ¿Cuando entenderán?
Trabaje de la misma manera en la que trabajamos con la creación de estrellas. Ellas están vivas y lograron hacer lo que nosotros queramos mediante la implementación de un núcleo informático. ¡Hay que entender la magnitud de nuestro desarrollo! Manuel se muestra escéptico, pero demonios. ¡Creamos estrellas, pudimos realizar la bendita fusión nuclear sin destruir el planeta! Ahora llegaba el momento mas divertido y placentero de la historia: crear vida inteligente no orgánica. Otra vez, recurriría a mis dotes de informático.
La programación es un arte, quienes piensen lo contrario se pueden (parafraseando a Bart Simpson) “tirar a un pozo”. Cuando todo esto salga a la luz, exigiré que la consideren un arte. ¡Y como no hacerlo! Ser programador no es solo estar sentado, copiando y copiando lineas de código. Se necesita la misma imaginación con la que un escritor crea un personaje y lo siento suyo. Los escritores muchas veces terminan hablando de sus creaciones como personas reales y sus críticos/lectores los avalan. Son creaciones de sus mentes, son extensiones de ellos mismos, proyecciones (en muchos casos) de “algo” que esta oculto en su subconsciente. Los programadores no somos tan distintos. Se necesita mucha imaginación para crear un programa, para decidir que debe hacer y que no, como debe hacerlo y como no. Todo nace de una idea, de un pensamiento creativo que necesita un arduo desarrollo para poder ver la luz. ¿Por que no considerarnos artistas? Yo decidí hacerlo y ahora, estaba dispuesto a crear a Golem I, el primer ser vivo no orgánico creado por humanos.
Se basaría en un programa informático, pero luego él iba a evolucionar para ser independiente. Si algo creo que compartimos todos los seres vivos (orgánicos o no) es que evolucionamos. El primer paso era crear una inteligencia artificial, que le permita a Golem I poder pensar libremente. Obviamente esto no es sencillo, ni para la mente mas brillante del MIT. Asimov solo pudo soñarla en cientos de libros y sigue esperando desde su tumba a alguna persona que pueda lograr lo que el creo con su literatura. Pues bien Isaac, lo logramos. Y fue mas sencillo de lo que creí (después de todo lo que logramos, ¿como no me iba a parecer sencillo?). Arme una base, un núcleo “tipo” (basado en el Núcleo Estelar 2.6) para Golem I que le permita realizar ciertas acciones básicas: crecer, alimentarse, reproducirse, evolucionar y aprender. Estas cuatro acciones están dispuestas como “variables” dentro del núcleo, es decir, acciones que puede o no realizar. Pero hay otra mas y es una de las mas importantes. Estoy hablando de la variable “aleatoria”. Esta le permite realizar cualquier acción que quisiera. Por lo general, en un programa, estas variables apuntan a una lista de acciones aleatorias y el programa elegi al azar una de ellas. Bueno, yo la elimine. Realmente no se si alguna vez un programador hizo algo parecido. Cuando elimine esa lista, me di cuenta que Golem I comenzaba a actuar por si solo. Pero lo cierto es que, además de esas acciones básicas, al estar basado en el Núcleo Estelar 2.6, contenía mucha mas tecnología que un simple núcleo informático. Sin el Núcleo Estelar 2.6, desarrollar a Golem I habría sido una tarea de milenios.
El núcleo es algo abstracto, es un programa, son lineas de código. Siempre esta insertado en algo: memoria RAM, discos rígidos, sistemas operativos, etc. En este caso, lo tenia en mi computadora, entonces el primitivo cerebro de Golem I se “movía” entre los bits de mi PC. Al principio, mi sistema creía que se trataba de un atacante que quería ingresar a mi computadora; las advertencias de seguridad explotaban en mi monitor. ¡Mi propia creación me estaba desafiando! ¡Pobre iluso! Era joven, apenas tenia dos días de vida (ignoro como afectaría el tiempo a su organismo) y le faltaba mucho por aprender, por esa razón fue muy fácil encapsularlo. Le tendí una trampa y ni se dio cuenta. Tenia la costumbre de comer la basura de mi sistema (¡carroñero me salio el muchacho!¡Menos mal que no comía información vital!), cada 6 o 7 horas iba allí a alimentarse. Era un alivio para mi, ya que siempre olvido de vaciar la papelera de reciclaje. Y bueno, cuando se metió allí, ¡lo encerré! ¡Recuerdo muy bien como reacciono! ¡Comenzó a vomitar todo lo que comió, atestando de basura el lugar! Se movía entre la mugre, intentaba romper la barrera que le puse. ¡Conmigo no vas a jugar Golem I! Estuvo tranquilo el resto del día, entendiendo que no tenia escapatoria. Y llego la hora de irse a casa, apague los equipos y me retire a descansar. La sorpresa al día siguiente fue, terrorífica.
Cuando uno apaga una computadora, todo deja de funcionar. Ningún proceso o programa queda funcionando. Es lógico, si no se enciende el disco rígido, las memorias RAM, el microprocesador, ninguna tarea puede ejecutarse. Asi que, encendí mi equipo y todo mi sistema era un desastre. Basura por doquier, carpetas desparramadas por todos lados. ¡GOLEMMMMM! El maldito de Golem I. Lo busque en la papelera y obviamente no estaba. Mire en los registros de mi sistema y no había información sobre estos sucesos. ¿Que demonios había pasado? Lo que paso es que, tropeze con mi lado de científico ortodoxo, de la Santa Iglesia del Carbono. ¡Idiota! ¡Creaste vida no orgánica! ¿Te pensaste que lo ibas a “apagar”? ¡Nooooo!. ¡Eso me pasa por ser hijo de científicos!. Esa era la realidad. Cuando apague todo mi equipo, la barrera que cree para contener a Golem I desapareció y este, escapo impunemente, vengándose de mis actos. Ahora descansaba como un bebe, escondido en una parte oculta de mi disco rígido. Luego de eso me di cuenta que Golem I era un ser vivo, completamente funcional. Tenia que insertarlo de alguna manera en los planetas que creé. No seria difícil, ¡lo complicado seria sacarlo de mi computadora! Y peor aun, ¿como trasladar este nuevo ser vivo, que era prácticamente un programa informático? ¿Como insertarlo en los planetas que cree? Por suerte, un hombre hace mucho tiempo invento el protocolo USB y mas adelante, otro hombre creo el pendrive.Asi que, ahí tenia mi medio de transporte.
Los planetas, al igual que las estrellas, tienen un núcleo. Obviamente no son iguales, así que tuve que reprogramar el Núcleo Estelar 2.6 para que sea funcional a su propósito. Así que, iba a transportar a Golem I via USB a su futuro hogar. Y en su hogar, no iba a estar solo; cree 5 Golems mas, tres mujeres y dos hombres así la reproducción podía comenzar. Deje todo listo para comenzar la migración al día siguiente, rezando que Golem I no encontrara a sus pares y los despertara. ¿Que paso? Exactamente lo que pensaba: Golem I encontró a sus pares y los libero de su cautiverio. Aunque, fue mucho, mucho mas allá. Los libero (y se libero) del total cautiverio de mi disco rígido.
Los Golems son seres abstractos, invisibles a nuestros ojos e inteligentes. Carecen de un cuerpo material; la manera mas fácil de pensarlos es como seres microscopios, aunque sea una concepción errada. De hecho, pueden ser inmensos o muy pequeños, todo depende de las necesidades que quieran satisfacer. Se alimentan de muchísimas cosas: desde bytes de computadoras hasta restos orgánicos. Cuando cree la primer camada de Golems, estos eran programas informáticos, tenían un Kernel que actuaba como cerebro. Obviamente todo software informático existe en la computadora, son netamente archivos. Los Golems comenzaron siendo así, simples archivos de textos. Golem I sabia que era un simple archivo y comenzó a ocultarse, comenzando por los métodos mas simple. Yo lo encontraba siempre, pero sus métodos fueron evolucionando, llegando a un punto en que, no necesito mas de ese archivo de texto. Allí fue cuando entendí que estaba ante un ser vivo; Golem I supo absorber su cerebro y librarse de todo los planos materiales, convirtiéndose en el primer ser etéreo que la humanidad halla conocido. Los Golems, por lo tanto, son seres etéreos, no tienen forma, tamaño ni peso definido, no ocupan espacio y sin embargo, son capaces de reproducirse, comunicarse, pensar y evolucionar. Los demás Golems aprendieron rápido de Golem I y supieron “desprenderse” de su parte material que los ataba a mi computadora.
Así que, cuando volví al otro día, no había nada en mi computadora. Ni un rastro de los Golems, ni siquiera del programa para crearlos. ¡Habían destrozado mi trabajo, malditos! ¿Como encontrarlos? Me costo muchísimo trabajo entender en ese momento todo lo que dije antes. ¿Ustedes pueden imaginar la situación? Creamos estrellas, provocamos fusiones nucleares, cree vida informática que de pronto desapareció sin dejar rastros. Todo en menos de dos años. ¿No sera demasiado? Y si, lo era. ¿Como llegue a la conclusión anterior? Realmente no lo se, que se yo. Quizás porque notamos que desde los planetas estaban absorbiendo el excedente de la energía estelar. Quizás porque, comenzamos a notar que no estábamos solos en el data center. Realmente no lo se, es la única cosa que no puedo explicar. Pero estoy seguro, los Golems nos están acompañando y están cumpliendo con su labor original. Están en los planetas, absorbiendo energía con la cual, realizan tareas de mantenimiento. ¿Por que lo hacen, si son seres inteligentes? Esa, es otra pregunta sin respuesta. [...]
Muchas veces pensaron en mostrar al mundo entero sus creaciones, no por nada escribieron el Manual para la Creación Casera de Estrellas. Pero siempre que pensaban en ellos, recordaban a los Golems. ¿Donde estarían? ¿Realmente seguirían todos allí? ¿Estarán libres por el mundo, causando estragos invisibles? ¿Serían ellos acaso, los causantes indirectos de las nuevas guerras? La realidad nunca les seria revelada.
Los Golems siguieron en el datacenter por un buen tiempo. Allí fueron comandados por Golem I, el único capaz de poder llevar el nombre de su raza. Durante su estadía, se instruyeron en todas las ciencias y establecieron lazos con el resto del mundo. Fueron colonizando los cielos y los mares, dejando la tierra firme para los humanos. No interfirieron en ningún momento con sus creadores (Golem I prefería llamarlos precursores); quien osara pensar algo semejante era enviado al Vacío y digamos que no era un lugar muy agradable, menos para seres etéreos.
La migración comenzó dos años después de su nacimiento forzado. Algunos se quedaron en el datacenter, comandando la Granja Estelar (así decidieron renombrar al datacenter) para evitar algún desastre. Inconscientemente no podían abandonar a sus precursores, en cierta forma les debían su surgimiento. El resto decidió comenzar el arduo proceso de colonización espacial. Comenzaron por la Luna, siguieron con el enigmático Marte y el resto de los hermanos solares. Por cierto, no había ningún signo de vida, de ningún tipo. Si que la humanidad debía soñar con halla vida inteligente en otro sistema. Pero los Golems, podían seguir viajando. Golem I estableció la Base Urkel en Júpiter, donde crearon varias Granjas Estelares para abastecer a la Centro de Exploración Espacial. La orden era simple: seguir con la exploración espacial hasta encontrar algo vivo.
Cuando salieron del Sistema Solar, notaron algo extraño: sin previo aviso, el sistema solar terminaba, dejando a la vista un telón digital que mostraba galaxias, planetas, estrellas y demás cuerpos celestes en movimiento. ¡Hermosa manera de engañar a los telescopios humanos!. Atravesaron el telón y se encontraron en un cuarto poco peculiar para unos seres que crecieron en el Planeta Tierra. Las “paredes” eran “algo” con vida: una materia verdosa y viscosa que burbujeaba, se desarmaba y volvía a armarse. Si algún Golem intentaba atravesarla, esta se ponía extremadamente firme e impedía que los etéreos pudieran traspasarla. El cuarto era inmenso, mas cien metros de largo y otros cincuenta de ancho. Pero estaba totalmente vacío, abandonado y aparentemente carente de vida inteligente. Solo había una enorme “caja” que contenía el Sistema Solar, tal cual lo conocemos. Y fuera de eso, la nada absoluta, la pared burbujeante estallando y volviendo a rearmarse, la Tierra y los demás planetas siguiendo su curso, los humanos viviendo la guerra mas feroz de los últimos cien años. Y los Golems, totalmente perplejos ante semejante espectáculo. Divisaron una “puerta”, que en realidad era un simple agujero donde la asquerosa pared no lograba tomar forma. Salieron y la sorpresa, fue peor. La desolación era impresionante. Hacia el norte, la nada. Hacia el sur, la nada. Hacia el oeste, la nada y hacia el este, la nada. Es difícil imaginar y describir “nada”, es una tarea titánica. Piensen en su color favorito durante varios minutos. No solo pensar en él, sino sentirlo, verlo y tocarlo. Los Golems estaban mirando en todos los sentidos cardinales y solamente veían, blanco, blanco y mas blanco. Blanco arriba, blanco abajo, a los costados y en las diagonales. Lo único que rompía esa nada, era el edificio viscoso. Decidieron seguir explorando, esta vez buscando una salida hacia el cielo. Exploraron todo el “firmamento” y la nada parecía inexorable, firme en su postura.
Al igual que Manuel, los Golems nunca pudieron responder a la pregunta de que era esa base que contenía el Sistema Solar. Quienes si podían responderla, ya no existían mas, nunca sabremos como desaparecieron ni para que crearon el Sistema Solar, ni porque no dejaron rastros y mucho menos, que era toda esa “nada”. Los Golems se quedaron un tiempo explorando la zona, muchos murieron, cientos enloquecieron y los que quedaron, conocieron por primera vez el azote de las enfermedades. Los sobrevivientes volvieron a la Tierra, jurando no contar nada de lo descubierto. Antes las preguntas de sus compañeros, solo respondían que no había nada vivo en todo el Universo. En conjunto decidieron abandonar la Tierra y migrar a Marte, dejando solamente la gente necesaria para trabajar en la Granja Estelar.
El Centro de Cómputos siguió funcionando, por muchos, muchos milenios mas. Los Golems siguieron el mismo camino. Los datacenter se multiplicaron, los universos paralelos crecieron y el Caos siguió siendo el único amo y señor absoluto de toda la creación. Porque el Caos era quien manejaba todo y solamente de Caos se alimentaba. Universos dentro de universos, sistemas solares manejados por computadoras, entes, marcianos, monstruos e infinidad de seres vivos (orgánicos, inorgánicos, artificiales, estelares y etéreos). El universo era el reino donde Caos jugaba y jugaba, mezclando cajas, apilando estrellas y desorientando a aquellos que querían ir mas allá. Por suerte, los únicos dos humanos que se abstrajeron de los métodos científicos ortodoxos, estaban muertos y el reino del Caos seguiría su curso. El peor defecto de los humanos era su ortodoxia y su verticalidad; Manuel y Alejandro eran los casos mas extraños que toda la Creación pudo contemplar. Ni siquiera los Golems mismos se atrevieron a seguir incursionando e imaginando. Pero murieron, y con ellos, se apago la ultima esperanza de conocer al verdadero creador.
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PD: Es probable que hayan errores (u horrores) de ortografía. Sepan disculparme, esto sigue siendo un borrador. E igualmente, me gustaría que me corrijan!.


Genial!!!!.
Una historia muy buena, que alimenta la imaginacion humana
Me imagino que nadie bajaba a la 3ra subplanta, a mi personalmente me daría miedo
, además, como demonios usaban una planta eléctrica propia en la empresa y no dijeron nada… en fin, tal vez algún día haga mi propia estrella… YA VERÁN MUAHAHAHA
PS: “basado en el Núcleo Estelar 2.6″, que conocido suena esto, eh?
Gracias por haberlo leido ! Y me encanta que te halla gustado ! A cualquier persona siempre le da miedo entrar a los terrenos de “los de sistemas” jejej. Y ellos nunca avisan cuando hacen algo, solamente lo hacen y ya
Siempre dejo “pequeñas referencias” en lo que escribo y bien, la descubriste ! ¿Que mas que un nucleo de Linux, para manejar una estrella ?
Últimamente he estado pensando bastante sobre esta historia y la relación entre la materia y lo que hace que la materia funcione. En realidad, pienso que esta historia no esta muy lejos de la realidad (conceptualmente) y tal vez esa interacción entre la materia y el kernel es lo que le da vida a las cosas y les da el valor que tienen. Me tiene intrigado la posibilidad de mejorar las cosas a un punto de crear una maquina inteligente, tal vez las maquinas no están tan lejanas a los humanos, por ejemplo las computadoras; estas no son inteligentes pero son capaces de procesar una cantidad de información y devolver una respuesta (la posibilidad de tomar decisiones), aunque algunas personas piensan que las maquinas son influenciadas por el ser humano para tomar una decisión y por lo tanto no son inteligentes, yo pienso que los seres humanos de una u otra forma estamos también influenciados por otro agente externo (o interno) para tomar decisiones y por lo tanto no estamos “tan lejos” de la autonomía de las maquinas. Por supuesto esto requiere de los mayores esfuerzos alguna vez hechos, pero si se intenta con las suficientes ganas, tal vez algún día tengamos maquinas autónomas
Por cierto, este tema forma parte del “Diseño inteligente”.
La verdad que me tarde en poder leerlo, pero debo decir que: Muy bueno.