Argumentar es convencer, persuadir o seducir a un auditorio para que este, acepte la tesis que propone el orador. En la dictadura, los grandes comunicadores sociales intentaron (con bastante éxito) convencer al resto de la sociedad de que los militares vinieron a salvar al país. Hay un par de ejemplos que estuve dando en la facu que son bastante interesantes y muy, muy claros.
Un recurso muy utilizado para argumentar es la definición. Se trata de un procedimiento de identificación que otorga identidad completa a los elementos que se cotejan; su carácter argumentativo aparece cuando existen diversas definiciones de un mismo termino. Por eso se dice que la definición pretende influir en el uso de su noción. Jorge Paladino nos da un ejemplo clarísimo en una publicación de la revista Extra en abril del 76´.
[...]Lo primero que debemos reconocer es que el 24 de marzo no hubo ningún “golpe” en la Argentina: ni golpe convencional ni golpe con variaciones. Un “golpe” es una imposición unilateral de un sector o sectores contra uno u otros sectores. Y en este caso las Fuerzas Armadas no han hecho sino aceptar un pedido general, tácito y/o expreso, de la ciudadanía.[...]
Claramente Paladino crea una definición de “golpe de Estado” favorable a su argumentación, con la cual justifica el accionar de las Fuerzas Armadas.
Otro argumento utilizado en esa época, es el argumento pragmático. Y básicamente, consiste en juzgar un acto por sus consecuencias, sean favorables o desfavorables. El archi conocido Grondona nos puede dar cátedra de estos argumentos, esta vez en la revista Mercado, en su publicación del 1º de abril de 1976:
[...] En situaciones revolucionarias, la legitimidad viene del futuro (…) La eficacia, y no la adecuación previa a una fórmula política aceptada, es su verdadera razón de legitimidad. [...]
Osea que para Grondona, la legitimidad de un gobierno de facto parte de la eficacia del mismo.
En los albores del 76´, el país se encontraba en una situación política compleja. La crisis económica, política y social hacían pensar en un final muy oscuro para el país. Bajo este contexto, utilizar el argumento de la dirección era muy sencillo. Este argumento trata de mostrar y advertir que, ciertos fenómenos pueden crecer y transmitirse progresivamente y, por ende, transformarse en nocivos. Cuando el “final” es un mal, se tiende a utilizar metáforas de la descomposición, contagio o enfermedad. La revista Siete Días, del día 2 de abril de 1976 puede retratar este tipo de argumentación:
[...] Las Fuerzas Armadas, que habían elegido para sí un destino profesional y respetuoso del poder civil, asistían con estoicismo a un paulatino derrumbe del país (…) Si han asumido ahora la conducción del Estado, lo han hecho obligadas por la descomposición total y como último recurso para evitar el derrumbe total”[...]
Otro que quizas sea mas conocido, es el Argumento de autoridad, con el cual se busca aceptar una tesis, solo porque una persona prestigiosa lo “avala”. Nuevamente Jorge Paladino nos brinda un ejemplo en la revista Extra de abril del 76´
[...] Alguna vez he dicho, cuando aún había tiempo, que después de la muerte de Perón, el dueño de los votos y el único depositario de la confianza popular, la ciudadanía debía volver a votar y elegir partiendo de la nueva realidad sin Perón, asumiendo con seriedad lo que el mismo Perón había dicho, esto es, que no dejaba ningún heredero (ni heredera, claro está), excepto el pueblo. [...]
Acá Paladino trata de justificar su opinión de que Isabel de Perón no debió asumir como presidenta, tras el fallecimiento de su marido. El argumento de autoridad aparece para quitar legitimidad al gobierno de Isabelita y justificar el accionar de las Fuerzas Armadas.
En la argumentacion hay una interaccion entre el orador y su adversario. Muchas veces, el contrincante intenta desacreditar al orador mediante ataques ad personam, como en el siguiente ejemplo de la revista Para Ti, del 5 de abril del 76´.
[....] Digamos que la frase “hay que salvar las instituciones” no nos engañó. Fue el pretexto de los políticos con vocación electorista más que con vocación de patria, fue la excusa de los que pretendían aferrarse al poder [...]
Se ve claro, ¿no? La revista Para Ti, intenta descalificar a aquellos que estaban en contra del golpe, los desacredita y los acusa de oportunistas.
Y para finalizar, no podemos obviar la metáfora, un recurso muy utilizado no solo en la literatura, sino también en la argumentación. ¡Y que mejor que una editorial de Clarin, del día posterior al golpe, para ejemplificar!
[...] Mientras tanto, la enfermedad que carcomía progresivamente todos los resortes vitales de la Nación, seguía haciendo su obra. La economía del país mostraba con la claridad de la evidencia haber entrada en la etapa vecina al colapso total. La violencia subversiva incrementaba su accionar (…) La corrupción se instalo en los estamentos del gobierno. [...]
¡Ven! Nuevamente aparecen las metáforas de enfermedad, contagio.
Argumentar es persuadir, intentar convencer al otro. No importa si lo que se dice es cierto o no; lo que importa es que el otro lo crea. Eso se hizo desde muchos medios de comunicación en la dictadura, como acabo de mostrar. Y se hizo de una manera casi perfecta, se utilizaron todos los recursos de la argumentación de una manera fantástica. Que estos discursos hayan aparecido en los grandes medios de comunicación de la época, no fue casualidad.


Esto me hizo acordar a cuando vi falacias en Filosofía. Muy buen post, como siempre