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	<title>Altas dosis de etcéteras... &#187; Relatos sobre La Empresa</title>
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		<title>Relatos sobre La Empresa (IV)</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 00:01:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Rondan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[Siguiendo con los Relatos sobre La Empresa, les traigo otra historia mas y esta vez, del Departamento de Informática. Recien salido del horno,  esta historia se llama (provisoriamente) Centro de Cómputos. Me gustaría mucho que lo lean y comenten, porque es uno de los que mas me viene gustando, por ahora. Así que bueno, espero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Siguiendo con los <em><a href="http://www.sergiorondan.com.ar/tag/relatos-sobre-la-empresa/">Relatos sobre La Empresa</a>, </em>les traigo otra historia mas y esta vez, del <em>Departamento de Informática</em>. Recien salido del horno,  esta historia se llama (provisoriamente) <em>Centro de Cómputos.</em> Me gustaría mucho que lo lean y comenten, porque es uno de los que mas me viene gustando, por ahora. Así que bueno, espero que lo disfruten.</p>
	<p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 		A:link { so-language: zxx } -->En el subsuelo del edificio central de La Empresa, se encontraba el Centro de Cómputos. Para ser mas precisos, en el subsuelo 3. Al salir del ascensor o la escalera, uno se encontraba con un simple pasillo. En ambos lados y al final del mismo habían puertas: en el costado izquierdo, el cuarto de máquinas, a nuestra derecha, un deposito de documentos  burocráticos. Y al fondo, el Centro de Cómputos. Un sitio que solo dos personas conocían y justamente, eran los que allí trabajaban.</p>
	<p>Toda conexión a la red de La Empresa terminaba (o empezaba) en este sitio, en el datacenter. La oficina en si, era bastante austera. Un escritorio largo, simple y minimalista. En él, se encontraban enfrentados los dos monitores de los encargados del lugar. Para ser los típicos nerds informáticos, eran muy ordenados. De hecho, esa oficina no presentaba nada mas del otro mundo, había unas estanterías con libros sobre administración de servidores, CDs, y otras yerbas. La verdadera magia estaba en la otra puerta, donde se leía en letras brillantes &#8220;Acceso al Data Center. Sólo personal autorizado&#8221;.</p>
	<p>Alejandro estaba dentro del datacenter, realizando chequeos de rutina. El lugar era inmenso, una sala de unos treinta metros de largo, por unos quince de ancho. La Computadora Central ocupaba casi todo el lugar, dejando el espacio necesario para poder caminar por los pasillos. Básicamente era un gigante, dividido en sectores que se parecian a placares enormes de metal. Dentro de ellos estaban todos los circuitos, memorias, microprocesadores y discos rigidos.</p>
	<p><span id="more-350"></span>Su compañero, Manuel, caminaba rumbo a la cafetería, a buscar un poco de azucar para los mates. Era un tipo raro, bastante atípico para nuestra mente occidental. Un intelectual hecho y derecho, con un titulo de Ingeniería en Sistemas, mas varios posgrados hechos en el MIT. A pesar de todos esos títulos tan&#8230; nerds, era extremadamente alegre, jovial y original en su vida. Alejandro disfrutaba mucho de su compañía y se alegraba de poder trabajar con Manuel. Entraron juntos, cuando los antiguos empleados fueron despedidos.</p>
	<p>Manuel escapaba a los estereotipos del informático. La única palabra que podía describirlo seria&#8230; <em>extraordinario</em>. Junto con Alejandro, realizaron innovadores descubrimientos sobre el funcionamiento de la Computadora Central e implementaron cientos de tecnologías que eran desconocidas por el mundo entero, de hecho, apenas eran entendidas por ellos mismos.</p>
	<p>Alejandro abrió una de las tantas tapas de la Computadora Central. Allí adentro, la jungla de cables se perdía en terrenos pantanosos de discos rígidos, placas, memorias y procesadores. Corrió un poco los cables, metió la cabeza e intento ingresar su mano. Choco con algo y recordó su molesto reloj. Se lo saco y ahora si pudo ingresar su extremidad mas útil. Movió aun mas esa pequeña jungla y comenzó a ver lo que necesitaba chequear. Un pequeño sol (no mas grande que una pelota de fútbol)orbitaba, generando calor suficiente como para dejar una linda quemadura. Alrededor de él, varios planetas danzaban constantemente, con sus respectivos satélites artificiales y naturales.<br />
-Carajo, siempre me pierdo. Deberíamos mejorar la numeración- dijo, mientras consultaba nuevamente su celular.</p>
	<p>Volvió a consultar su celular. &#8220;Revisar subsección Sector 7 G&#8221; . &#8220;E<em>se maldito sistema de numeración</em>&#8220;-pensó. Tras buscar y buscar, encontró el lugar indicado. Abrió la tapa y se metió dentro, con sumo cuidado. Diviso una estrella del mismo tamaño que la anterior. Pero había algo raro en esta; tenia una gran mancha negra y emanaba mas calor de lo que debería. Los excesos de energía <em>no eran buenos.</em> Pero todo tenia solución. Salio del pequeño recinto estelar y fue directo a buscar sus herramientas. Tomo unos guantes de seguridad, a prueba de calor, y algo que parecía&#8230; en realidad no parecía, sino que <em>era un rayador para quesos</em>, plano, simple y rustico. Nada de complicaciones, nada de rayar queso en forma de cuadraditos, triángulos o círculos. Rayar queso, lisa y llanamente. Se dirigió al &#8220;sol en falla&#8221; y bueno&#8230; comenzó a rayar. La costra negra fue cayendo, dejando a la vista un hermoso naranja-amarillo.</p>
	<p>Ahora tocaba la tarea, quizás, mas tediosa. No podía dejar eso así, la masa del sol fue alterada y ya no era una esfera perfecta. Tenia que recalcular la masa perdida y rellenar la estrella antes de que comience a ponerse inestable. Con menos masa y peso, el núcleo se comportaba de manera extraña y anómala, ya que alteraba totalmente su campo magnético. Y encima, esa estrella tenia planetas alrededor.</p>
	<p>Volvió a buscar su Kit de Reparación Estelar (entre nosotros, un simple morral lleno de los mas diversos utensilios). Lo abrió y tiro todo el contenido en el piso: pasta dental, limaduras de hierro, zinc y silicio, carbón, frascos con agua, guano, dolomitas, y otros tantos objetos de uso cotidiano. Tomo un recipiente vacío, mezclo pasta dental, agua, carbón, guano, limaduras de hierro,zinc y silicio. Por ultimo molió la dolomita . Se armo una pasta heterogénea muy espesa y de un color marrón bastante repugnante. Saco su calculadora, realizo unas operaciones y se fue a buscar su balanza electrónica, con su mezcla en la mano. Volcó una pequeña cantidad, miro el peso que mostraba. Saco un poco mas de la masa y quedo satisfecho. La volvió a guardar en otro recipiente vacío y fue a buscar una pequeña espátula de albañil.</p>
	<p>Listo ya, se dirigió a la estrella en falla. Con sumo cuidado, puso la mezcla sobre la mancha y con la espátula la fue esparciendo, suavemente, con la delicadeza que un amante trata a una mujer, con el amor de un joven escritor apasionado, con la paciencia de un escultor, con la habilidad de un albañil. Porque ellos eran todo eso y mas. Eran unos arquitecto del arte de la programación, apasionados y visionarios, enamorados de la creación al extremo. La estrella comenzó a absorber esa pasta extraña y su masa volvió a ser la misma.</p>
	<p>Los comienzos no fueron sencillos. El datacenter era un caos, cables tirados por todos lados, cortocircuitos constantes, cortes eléctricos, ratas y cucarachas por doquier. Y la oficina de ellos, tampoco escapaba al desorden. Toneladas de cajas, papel, libros inservibles, basura electrónica y cosas que es mejor olvidar. Apenas había espacio para moverse dentro. Poco a poco ordenaron el caos, tiraron toda la basura, limpiaron el datacenter, eliminaron las plagas y acomodaron todas las conexiones eléctricas. Sin embargo, la perdida de energía no cesaba. Cambiaron el sistema operativo de la computadora central hacia uno mas verde, realizaron nuevos cableados eléctricos, cambiaron partes del hardware y el problema persistía.</p>
	<p>El <em>Manual para la Creación Casera de Estrellas</em> fue escrito por Alejandro y Manuel, durante varios meses de investigación. Constaba de mas de trescientas paginas de documentación detallada sobre todo los pasos necesarios para poder crear estrellas funcionales. Si se seguían los pasos al pie de la letra (con mucha paciencia) se podía lograr esa titánica tarea ya que los elementos básicos estaban al alcance de cualquiera, la cuestión era como hacer que eso se transforme en una estrella. Cuestión que explicaremos en este fragmento de un diario intimo de Manuel :</p>
	<p><em>&#8220;[...] el problema mas grande era lograr que el cuerpo emitiera energía, barata, limpia y eterna (esto, se entenderá mejor después). Creamos las estrellas y logramos que tengan su propio campo gravitacional (era muy gracioso ver como los pequeños objetos bailaban alrededor de ellas). Mezclando la materia prima de una estrella en las proporciones exactas (fueron muchísimas noches de pruebas y error) logramos armar una bola fría, de color marrón-grisáceo. Pero de poco nos servía tener una bola con un campo gravitacional propio. Bueno, no de nada, estábamos muy contentos y creo que si lo presentábamos, seriamos los nerds mas famosos del mundos y tendríamos las novias nerds mas feas del mundo (ese motivo el que nos convenció de acordar el Pacto de Silencio Estelar).<br />
Nos encontrábamos en un callejón sin salida. Teníamos trescientas estrellas, para las trescientas fuentes de la Computadora Central, de diversos tamaños. Hay áreas que requieren mas energía que otras. ¡Trescientas condenadas bolas, flotando por todo el datacenter, atrayendo a cuanto pequeño objeto se cruzara! Una vez, me encontré tratando de esquivar un sistema solar compuesto por cuchillos, tenedores, anteojos, mouses, memorias rams y cientos de cosas que ya no recuerdo. Además de que no encontrábamos salida, estábamos generando un tremendo caos en nuestro datacenter.<br />
Desde este mismo lugar, en la comodidad de mi hogar, miraba el cielo, observaba nuestro Sol, tratando de buscar alguna respuesta, una señal. ¿Como demonios haces para generar calor? ¡Decimelo, por favor! ¡Ni que fueras tan complejo! No sos taaaaaaaan distinto de la Tierra. Tu estructura externa no es tan diferente a la nuestra. Tenes forma de esfera (si ya se que la Tierra no es una esfera, es mi diario y yo lo entiendo), tenes una &#8220;corteza&#8221;, un manto y un núcleo, donde se produce la magia. ¿Cual es tu secreto? El núcleo es el responsable de la fusión nuclear, pero&#8230; ¿como poder recrear ese proceso? Nuestro problema estaba, claramente, en el núcleo.<br />
La solución llego como un flash informativo, cortando la programación normal de mi cerebro. ¿Que hace un escritor para crear una historia? Tiene una idea central, un &#8220;núcleo&#8221; del cual luego, desprende todo su desarrollo. ¿Que hace un escultor? Comienza con una piedra &#8220;madre&#8221; y luego da forma a su creación. Un albañil crea los cimientos de una casa el &#8220;núcleo&#8221; oculto de la misma, ya que sin esto, todo se desmoronaría. Y&#8230; ¿que hace un programador si quisiera desarrollar un nuevo Sistema Operativo? Debe crear un &#8220;kernel&#8221; o Núcleo. Nosotros ya teníamos las herramientas básicas de todo sistema operativo, solo nos faltaba el bendito kernel. Nos pusimos a trabajar en él.<br />
Si, ¡íbamos a insertar un kernel informático a una futura estrella, para que esta crea, que se trata de su núcleo real y así, poder comenzar la bendita fusión nuclear! Ni nosotros lo creíamos, pero había que hacerlo. Si logramos armar la estructura externa una estrella con pasta dental, mierda de murciélago, limaduras de hierro y otros ingredientes, ¿por qué no íbamos a poder crear un kernel que realice una fusión nuclear?<br />
La fusión nuclear es un tema complejo, desarrollado en muchos laboratorios. En algunos lados se logro hacer, pero no se pudo controlar. Los científicos están todos locos, ¡quieren crear estrellas gigantes en sus laboratorios! ¡Obviamente no van a poder controlarlo! Nosotros solo queríamos la energía necesaria para hacer funcionar esa maldita Computadora Central. Y que sea eterna. Así que, nuestra fusión no tendría porque ser tan violenta, no liberaríamos gigantes olas de energía incontrolable. Además, a ningún científico se le ocurrió, primero, crear una estrella como nosotros lo hicimos. Y luego, insertarle un núcleo de un sistema operativo. ¡Cuanto se puede hacer con un poco de ingeniero!<br />
Nos dedicamos a programar el nuevo kernel. Solamente debía controlar la fusión nuclear, hacer que esta genere solo la cantidad de energía que necesitábamos para cada sector. Así que armamos un kernel para cada parte especifica. Las secciones que manipulaban el hardware de los discos rígidos requerían mucha mas energía que los sectores de red. En total, armamos seis kernels para cada sector. Debian realizar diferentes tareas, cada una esencial para el proceso de fusión nuclear. Para esto, debimos crear software especifico para cada una de las tareas esenciales: Control, Mantenimiento, Liberación de Energía y Secuencia de Emergencia. </em></p>
	<p><em>El Software de Control se dedicaba a verificar la temperatura, masa y peso de la estrella. Ante cualquier anomalía, se enviaba una alerta a nuestros celulares. En la mayoría de los casos, debíamos agregar un poco mas de nuestra Mezcla para Armar Estrellas. Otras, debíamos revisar el error minuciosamente y ver que teníamos que hacer. Los errores de Control siempre fueron solucionados satisfactoriamente.<br />
El Software de Mantenimiento nos enviaba datos sobre la cantidad de energía producida, el material utilizado y el restante. Varios párrafos atrás dije que queríamos crear estrellas eternas. En el universo, una estrella como el Sol puede vivir mas de cinco millones de años, toda una eternidad. Nosotros logramos bajar la proporción a diez mil años. Y seguía siendo toda una eternidad. Así que, este software no solía traer ningún problema.<br />
El Software de Liberación de Energía (SLE), es quizás, una de las creaciones mas brillantes que logramos. Este se encargaba de (valga la redundancia), liberar la energía de la manera menos violenta posible. Si bien el Kernel era el encargado de comenzar la fusión, el SLE era quien tomaba la posta dejada por el kernel. Las fusiones en las estrellas son bastante caóticas y no hay problema con eso; el Universo entero es un caos y nosotros seguimos vivos. Pero aquí, debíamos hacer que sean extremadamente ordenadas y monitorizadas</em> (por mas que nuestras miniaturas de estrellas no podían causar ningún daño, no nos gusta trabajar con caos). Además, hay momentos en que la Computadora Central utiliza menos energía; en estos casos, el SLE envía la energía liberada directo al Almacenamiento de Energía.<br />
<em>Y por ultimo, teníamos el Software de Secuencia de Emergencia (SSE). Hasta ahora, no se ha activado nunca y estoy seguro que no se activara. Básicamente cumple la función de enviar la señal para apagar el Kernel, ante cualquier &#8220;desperfecto&#8221;. Supongamos que, la fusión falla y libera demasiada energía. Bien, ahí esta el SSE listo para apagar todo. Y este no puede fallar ya que se encuentra en un sector aislado del kernel. Aunque sea el menos usado, es el que mas revisamos. Todos los días hacemos correcciones e implementamos mejoras. De hecho, últimamente tuvimos que agregar un parche con una mejora muy importante. Resulta que algunas estrellas comenzaron a presentar pequeñas manchas solares. No tuvimos grandes problemas, lo teníamos previsto, es un proceso natural en toda estrella. Pero, por lo general al cabo de uno o dos meses (a veces, menos) desaparecen. Bueno, nuestras mini manchas solares tenían la costumbre de no desaparecer (según la proporción deberían durar a lo sumo, tres días). Entonces, el SSE apagaba el kernel. Cuando esto sucede, nos envía una señal a nuestro celular. La primera vez que sucedió fue bastante extraño, no voy a ser mentiroso conmigo mismo, sentí miedo. Tenia terror de que &#8220;algo&#8221; pasara (un terror sin fundamentos). Cuando llegamos a la estrella en cuestión, notamos la mancha solar. Chequeamos el error y entendimos lo que sucedía. ¿Que hicimos? Le &#8220;dijimos&#8221; al SSE que en esos casos, no apague el kernel. Añadimos una función al Software de Control; nos enviara una señal cuando una mancha apareciese así las reparábamos &#8220;manualmente&#8221;. Era simple, teníamos que quitar la mancha y agregar mas Mezcla</em> <em>para Armar Estrellas. ¡Tan simple como tapar una gotera!</em><br />
<em>Entonces, en el Kernel teníamos todas las ecuaciones matemáticas para realizar la fusión exitosamente. Luego, alrededor de él, estaban los cuatros programas esenciales para mantener esa fusión estable. Ahora, deberíamos meter todo eso en algo físico. Pedimos a La Empresa la compra de varios microprocesadores utilizados en diferentes smartphones, con tarjetas microSD y algunas memorias RAM. Hicimos varias pruebas y tras mucho trabajo, pudimos meter el Kernel, directamente en el microprocesador. Fue excelente, hasta el día de hoy me maravillo de esa hazaña (¡creaste una estrella, estúpido!). Y el desempeño era maravilloso, mágico.<br />
Bien, con todo listo, teníamos que meter eso en la estrella. Y hacer que reaccionara, claro. Yo estaba escéptico, no creía que realmente podría funcionar. Un microchip, comandando una estrella&#8230; era bastante &#8220;alocado&#8221; (a esas alturas, todo parecía sacado de un manicomio). Pero luego me di cuenta de que quizás, estábamos en lo correcto. Los científicos tratan de simular una estrella, tal cual existe en el Universo. Ahí esta su problema, ellos siempre intentan de &#8220;recrear la situaciones&#8221;. Recrear no es crear. Nosotros estábamos creando algo nuevo, que quizás no debería llamarse estrella.</em> <em>Con los mismos elementos químicos que sus pares del Universo, pero con un núcleo artificial. El kernel, al ser insertado, mandaría una señal eléctrica a la Estrella para que comience su trabajo. Si, una señal, un mensaje. Si, las estrellas, quierase o no, tienen vida, mucha mas de la que podamos imaginar. Vida en otro sentido, no de la manera biológica que nosotros conocemos. Ellas son las precursoras de la vida. ¿O acaso de donde viene todo el Carbono que nos compone? ¡De la explosión de estrellas! Todos los elementos químicos que conocemos, se forman en las estrellas. Todos tenemos un pedacito de una estrella en nuestra sangre, en nuestra piel, en el agua que tomamos y en los que digerimos.<br />
Por suerte, las estrellas que creamos pudieron interpretar el mensaje del Kernel. Lo insertábamos a lo gaucho: hacíamos un agujero y lo metíamos en el centro. Luego, rellenábamos con mas Mezcla. ¿Que como no se quemaba? Lo metíamos en una pequeña cápsula de titanio, además recuerden: no queríamos generan millones de grados celcius, solamente con unos 50-70º constantes nos bastaba</em> (<em>100º en las zonas con mas demanda eléctrica.</em> <em>La primer estrella comenzó a calentarse. Su color dejo de ser oscuro y se convirtió en una bola de calor, de un color naranja-amarillo, tal como se ve en cualquier foto del sol. Comenzó a consumirse, comenzó a transformarse en algo gaseoso, pero a la vez, tenia cierta solidez. Era un estado de la materia bastante extraño, creo que se llama &#8220;plasma&#8221;. No nos importaba, porque&#8230; ¡estaba funcionando carajo!</em><br />
<em>Los seis sectores de la Computadora Central se dividen en mas partes, como si de CPUs independientes se tratara. Rabia que colocar las estrellas en cada uno de esos lugares, sacando la fuente y acomodando todo de la mejor manera, para que la estrella no dañe nada. Añadimos paneles receptores de calor, que se conectaban a un generador, que transformaba esa energía en electricidad. Poco a poco fuimos realizando la migración, con la paciencia de una hormiga [...]</em></p>
	<p>Alejandro estudio Ingeniería en Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional, haciendo varios posgrados en diferentes instituciones. Venia de una familia de científicos muy reconocidos; su padre era un biólogo molecular, su madre una maravillosa genetista y su tío, era un astrónomo, que trabajaba en la NASA. De ellos obviamente lego esa pasión por las ciencias y logro algo que muy pocos hijos de científicos logran: juntar toda la ciencia familiar, mezclar, hornearla y sacar una sabrosa torta única. No caben dudas de que estas personas influyeron muchísimo en su trabajo y su carrera. Alejandro pensaba en futuro, en un futuro muy lejano y quería hacer que fuera cercano, real y posible. Por eso decidio estudiar Ingeniería en informática, por eso durante años se nutrio de las charlas familiares. Y por eso era tan innovador, tan creativo, tan artista. No es facil crear cuando ya todo esta creado, no soñar el futuro lejano e implementarlo hoy. Ninguno de sus sueños eran faciles cuando comenzo a trabajar en La Empresa y conocio a Manuel.</p>
	<p>Las cosas eran complejas en el datacenter: falta de energía, desorden, caos, mal uso de los recursos, sumados a serios problemas de seguridad informática. Había que actuar, pero hacerlo ya. Le contó a Manuel su idea y fue extraño: ambos se conectaron en sueños, por quien sabe que canal telequinetico. Ambos soñaban con estrellas y energía ilimitada. Ambos estaban locos, mentalmente insanos y eso, fue excelente. Ambos pudieron soñar sin limitaciones y&#8230; ¡vaya que lo hicieron!.</p>
	<p>Al crear las estrellas, todo fue excelente. La energía se obtenía sin problemas, las estrellas eran mas estables aquí que en el caótico universo y la Computadora Central nunca habia funcionado tan bien. Pero ambos estaban locos y querían adelantar el tiempo, traer el futuro a sus oficinas. A Alejandro le fascinaba el tema de los viajes espaciales, la colonización de nuevos mundos y la terraformación. Manuel soñaba con programas inteligentes, que aprendan de los errores, así no se pasaba horas y horas arreglando lineas de código defectuosas o erróneas. Después de crear estrellas y llevar a cabo la fusión nuclear satisfactoriamente, no había nada que no pudieran crear. ¡Dios estaba en el cielo mirando a estos muchachos y se preguntaba “¿Por qué no se me ocurrió primero a mi?”!</p>
	<p>Alejandro fue a quien se le ocurrió la idea de crear, no solo estrellas, sino sistemas solares completos. A Manuel le fascino la idea, pero le exigió que él la desarrolle y luego entre ambos, la llevarían a cabo. Fue entonces que Alejandro agarro un cuaderno y comenzó a escribir su primer borrador al que denomino “<em>De como generar vida informática en planetas artificiales”:</em></p>
	<p><em>[…] pero las estrellas, por si solas, son aburridas. Lo que realmente le importo siempre al hombre es, que hay alrededor de ellas. ¿Cuantos planetas podrían ser habitables por humanos? Esto depende siempre, de la estrella y su sistema, la cercanía de los mismos con ella, su tamaño, su atmósfera, etc. </em></p>
	<p><em>Si, tenemos pequeñas estrellas funcionales, irradiando calor y energía, hemos logrado lo que ningún científico lograra en muchos siglos. Pero, ¿que gracia tiene tener estrellas sin planetas que orbiten en ella? Mi mente curiosa innata me responde directamente que de nada. ¡Pues entonces, fabriquemos planetas!</em></p>
	<p><em>Solo basta con alterar un poco la Mezcla para Estrellas, quitar algunos ingredientes, agregar otros, cambiar las proporciones. Eso lo explicare después, seria demasiado técnico. Lo importante es que, ya tengo varios planetas dando vueltas alrededor de los mas de trescientos soles. Obviamente, no poseen vida tal como la conocemos. La evolución de la ciencia nos demostrara que debemos dejar de pensar en la vida como cadenas consecutivas de carbono. </em></p>
	<p><em>Nuestro trabajo es arduo, tener que estar revisando constantemente las alertas que nos envía el kernel suele ser desgastador. Si bien todo funciona perfecto, debemos estar atentos a cualquier error. Y sólo somos dos personas trabajando en esto, ¿como hacer para mejorar nuestra productividad? Bien, como no podemos contratar mas personal, podemos crear personal. No, no estoy hablando de robots, esas cosas son bastante estúpidas. Hablo nuevamente de vida inteligente. ¡Vamos a poblar estos pequeños planetas con seres vivos! Y por favor, dejen de pensar en el carbono, el oxigeno, el agua y todas esas cosas de la Tierra. Nuestros pequeños mundos no son la Tierra, ¡malditos científicos modernos! ¿Cuando entenderán? </em></p>
	<p><em>Trabaje de la misma manera en la que trabajamos con la creación de estrellas. Ellas están vivas y lograron hacer lo que nosotros queramos mediante la implementación de un núcleo informático. ¡Hay que entender la magnitud de nuestro desarrollo! Manuel se muestra escéptico, pero demonios. ¡Creamos estrellas, pudimos realizar la bendita fusión nuclear sin destruir el planeta! Ahora llegaba el momento mas divertido y placentero de la historia: crear vida inteligente no orgánica. Otra vez, recurriría a mis dotes de informático.</em></p>
	<p><em>La programación es un arte, quienes piensen lo contrario se pueden (parafraseando a Bart Simpson) “tirar a un pozo”. Cuando todo esto salga a la luz, exigiré que la consideren un arte. ¡Y como no hacerlo! Ser programador no es solo estar sentado, copiando y copiando lineas de código. Se necesita la misma imaginación con la que un escritor crea un personaje y lo siento suyo. Los escritores muchas veces terminan hablando de sus creaciones como personas reales y sus críticos/lectores los avalan. Son creaciones de sus mentes, son extensiones de ellos mismos, proyecciones (en muchos casos) de “algo” que esta oculto en su subconsciente. Los programadores no somos tan distintos. Se necesita mucha imaginación para crear un programa, para decidir que debe hacer y que no, como debe hacerlo y como no. Todo nace de una idea, de un pensamiento creativo que necesita un arduo desarrollo para poder ver la luz. ¿Por que no considerarnos artistas? Yo decidí hacerlo y ahora, estaba dispuesto a crear a </em><em>Golem I</em><em>, el primer ser vivo no orgánico creado por humanos.</em></p>
	<p><em>Se basaría en un programa informático, pero luego él iba a evolucionar para ser independiente. Si algo creo que compartimos todos los seres vivos (orgánicos o no) es que evolucionamos. El primer paso era crear una inteligencia artificial, que le permita a Golem I poder pensar libremente. Obviamente esto no es sencillo, ni para la mente mas brillante del MIT. Asimov solo pudo soñarla en cientos de libros y sigue esperando desde su tumba a alguna persona que pueda lograr lo que el creo con su literatura. Pues bien Isaac, lo logramos. Y fue mas sencillo de lo que creí (después de todo lo que logramos, ¿como no me iba a parecer sencillo?). Arme una base, un núcleo “tipo” (basado en el Núcleo Estelar 2.6) para Golem I que le permita realizar ciertas acciones básicas: crecer, alimentarse, reproducirse, evolucionar y aprender. Estas cuatro acciones están dispuestas como “variables” dentro del núcleo, es decir, acciones que puede o no realizar. Pero hay otra mas y es una de las mas importantes. Estoy hablando de la variable “aleatoria”. Esta le permite realizar cualquier acción que quisiera. Por lo general, en un programa, estas variables apuntan a una lista de acciones aleatorias y el programa elegi al azar una de ellas. Bueno, yo la elimine. Realmente no se si alguna vez un programador hizo algo parecido. Cuando elimine esa lista, me di cuenta que Golem I comenzaba a actuar por si solo. Pero lo cierto es que, además de esas acciones básicas, al estar basado en el Núcleo Estelar 2.6, contenía mucha mas tecnología que un simple núcleo informático. Sin el Núcleo Estelar 2.6, desarrollar a Golem I habría sido una tarea de milenios.</em></p>
	<p><em>El núcleo es algo abstracto, es un programa, son lineas de código. Siempre esta insertado en algo: memoria RAM, discos rígidos, sistemas operativos, etc. En este caso, lo tenia en mi computadora, entonces el primitivo cerebro de Golem I se “movía” entre los bits de mi PC. Al principio, mi sistema creía que se trataba de un atacante que quería ingresar a mi computadora; las advertencias de seguridad explotaban en mi monitor. ¡Mi propia creación me estaba desafiando! ¡Pobre iluso! Era joven, apenas tenia dos días de vida (ignoro como afectaría el tiempo a su organismo) y le faltaba mucho por aprender, por esa razón fue muy fácil encapsularlo. Le tendí una trampa y ni se dio cuenta. Tenia la costumbre de comer la basura de mi sistema (¡carroñero me salio el muchacho!¡Menos mal que no comía información vital!), cada 6 o 7 horas iba allí a alimentarse. Era un alivio para mi, ya que siempre olvido de vaciar la papelera de reciclaje. Y bueno, cuando se metió allí, ¡lo encerré! ¡Recuerdo muy bien como reacciono! ¡Comenzó a vomitar todo lo que comió, atestando de basura el lugar! Se movía entre la mugre, intentaba romper la barrera que le puse. ¡Conmigo no vas a jugar Golem I! Estuvo tranquilo el resto del día, entendiendo que no tenia escapatoria. Y llego la hora de irse a casa, apague los equipos y me retire a descansar. La sorpresa al día siguiente fue, terrorífica.</em></p>
	<p><em>Cuando uno apaga una computadora, todo deja de funcionar. Ningún proceso o programa queda funcionando. Es lógico, si no se enciende el disco rígido, las memorias RAM, el microprocesador, ninguna tarea puede ejecutarse. Asi que, encendí mi equipo y todo mi sistema era un desastre. Basura por doquier, carpetas desparramadas por todos lados. ¡GOLEMMMMM! El maldito de Golem I. Lo busque en la papelera y obviamente no estaba. Mire en los registros de mi sistema y no había información sobre estos sucesos. ¿Que demonios había pasado? Lo que paso es que, tropeze con mi lado de científico ortodoxo, de la Santa Iglesia del Carbono. ¡Idiota! ¡Creaste vida no orgánica! ¿Te pensaste que lo ibas a “apagar”? ¡Nooooo!. ¡Eso me pasa por ser hijo de científicos!. Esa era la realidad. Cuando apague todo mi equipo, la barrera que cree para contener a Golem I desapareció y este, escapo impunemente, vengándose de mis actos. Ahora descansaba como un bebe, escondido en una parte oculta de mi disco rígido. Luego de eso me di cuenta que Golem I era un ser vivo, completamente funcional. Tenia que insertarlo de alguna manera en los planetas que creé. No seria difícil, ¡lo complicado seria sacarlo de mi computadora! Y peor aun, ¿como trasladar este nuevo ser vivo, que era prácticamente un programa informático? ¿Como insertarlo en los planetas que cree? Por suerte, un hombre hace mucho tiempo invento el protocolo USB y mas adelante, otro hombre creo el pendrive.Asi que, ahí tenia mi medio de transporte.</em></p>
	<p><em>Los planetas, al igual que las estrellas, tienen un núcleo. Obviamente no son iguales, así que tuve que reprogramar el Núcleo Estelar 2.6 para que sea funcional a su propósito. Así que, iba a transportar a Golem I via USB a su futuro hogar. Y en su hogar, no iba a estar solo; cree 5 Golems mas, tres mujeres y dos hombres así la reproducción podía comenzar. Deje todo listo para comenzar la migración al día siguiente, rezando que Golem I no encontrara a sus pares y los despertara. ¿Que paso? Exactamente lo que pensaba: Golem I encontró a sus pares y los libero de su cautiverio. Aunque, fue mucho, mucho mas allá. Los libero (y se libero) del total cautiverio de mi disco rígido. </em></p>
	<p><em>Los Golems son seres abstractos, invisibles a nuestros ojos e inteligentes. Carecen de un cuerpo material; la manera mas fácil de pensarlos es como seres microscopios, aunque sea una concepción errada. De hecho, pueden ser inmensos o muy pequeños, todo depende de las necesidades que quieran satisfacer. Se alimentan de muchísimas cosas: desde bytes de computadoras hasta restos orgánicos. Cuando cree la primer camada de Golems, estos eran programas informáticos, tenían un Kernel que actuaba como cerebro. Obviamente todo software informático existe en la computadora, son netamente archivos. Los Golems comenzaron siendo así, simples archivos de textos. Golem I sabia que era un simple archivo y comenzó a ocultarse, comenzando por los métodos mas simple. Yo lo encontraba siempre, pero sus métodos fueron evolucionando, llegando a un punto en que, no necesito mas de ese archivo de texto. Allí fue cuando entendí que estaba ante un ser vivo; Golem I supo absorber su cerebro y librarse de todo los planos materiales, convirtiéndose en el primer ser etéreo que la humanidad halla conocido. Los Golems, por lo tanto, son seres etéreos, no tienen forma, tamaño ni peso definido, no ocupan espacio y sin embargo, son capaces de reproducirse, comunicarse, pensar y evolucionar. Los demás Golems aprendieron rápido de Golem I y supieron “desprenderse” de su parte material que los ataba a mi computadora.</em></p>
	<p><em>Así que, cuando volví al otro día, no había nada en mi computadora. Ni un rastro de los Golems, ni siquiera del programa para crearlos. ¡Habían destrozado mi trabajo, malditos! ¿Como encontrarlos? Me costo muchísimo trabajo entender en ese momento todo lo que dije antes. ¿Ustedes pueden imaginar la situación? Creamos estrellas, provocamos fusiones nucleares, cree vida informática que de pronto desapareció sin dejar rastros. Todo en menos de dos años. ¿No sera demasiado? Y si, lo era. ¿Como llegue a la conclusión anterior? Realmente no lo se, que se yo. Quizás porque notamos que desde los planetas estaban absorbiendo el excedente de la energía estelar. Quizás porque, comenzamos a notar que no estábamos solos en el data center. Realmente no lo se, es la única cosa que no puedo explicar. Pero estoy seguro, los Golems nos están acompañando y están cumpliendo con su labor original. Están en los planetas, absorbiendo energía con la cual, realizan tareas de mantenimiento. ¿Por que lo hacen, si son seres inteligentes? Esa, es otra pregunta sin respuesta. [...]</em></p>
	<p>Muchas veces pensaron en mostrar al mundo entero sus creaciones, no por nada escribieron el <em>Manual para la Creación Casera de Estrellas</em>. Pero siempre que pensaban en ellos, recordaban a los Golems. ¿Donde estarían? ¿Realmente seguirían todos allí? ¿Estarán libres por el mundo, causando estragos invisibles? ¿Serían ellos acaso, los causantes indirectos de las nuevas guerras? La realidad nunca les seria revelada.</p>
	<p>Los Golems siguieron en el datacenter por un buen tiempo. Allí fueron comandados por Golem I, el único capaz de poder llevar el nombre de su raza. Durante su estadía, se instruyeron en todas las ciencias y establecieron lazos con el resto del mundo. Fueron colonizando los cielos y los mares, dejando la tierra firme para los humanos. No interfirieron en ningún momento con sus creadores (Golem I prefería llamarlos precursores); quien osara pensar algo semejante era enviado al Vacío y digamos que no era un lugar muy agradable, menos para seres etéreos.</p>
	<p>La migración comenzó dos años después de su nacimiento forzado. Algunos se quedaron en el datacenter, comandando la Granja Estelar (así decidieron renombrar al datacenter) para evitar algún desastre. Inconscientemente no podían abandonar a sus precursores, en cierta forma les debían su surgimiento. El resto decidió comenzar el arduo proceso de colonización espacial. Comenzaron por la Luna, siguieron con el enigmático Marte y el resto de los hermanos solares. Por cierto, no había ningún signo de vida, de ningún tipo. Si que la humanidad debía soñar con halla vida inteligente en otro sistema. Pero los Golems, podían seguir viajando. Golem I estableció la Base Urkel en Júpiter, donde crearon varias Granjas Estelares para abastecer a la Centro de Exploración Espacial. La orden era simple: seguir con la exploración espacial hasta encontrar algo vivo.</p>
	<p>Cuando salieron del Sistema Solar, notaron algo extraño: sin previo aviso, el sistema solar terminaba, dejando a la vista un telón digital que mostraba galaxias, planetas, estrellas y demás cuerpos celestes en movimiento. ¡Hermosa manera de engañar a los telescopios humanos!. Atravesaron el telón y se encontraron en un cuarto poco peculiar para unos seres que crecieron en el Planeta Tierra. Las “paredes” eran “algo” con vida: una materia verdosa y viscosa que burbujeaba, se desarmaba y volvía a armarse. Si algún Golem intentaba atravesarla, esta se ponía extremadamente firme e impedía que los etéreos pudieran traspasarla. El cuarto era inmenso, mas cien metros de largo y otros cincuenta de ancho. Pero estaba totalmente vacío, abandonado y aparentemente carente de vida inteligente. Solo había una enorme “caja” que contenía el Sistema Solar, tal cual lo conocemos. Y fuera de eso, la nada absoluta, la pared burbujeante estallando y volviendo a rearmarse, la Tierra y los demás planetas siguiendo su curso, los humanos viviendo la guerra mas feroz de los últimos cien años. Y los Golems, totalmente perplejos ante semejante espectáculo. Divisaron una “puerta”, que en realidad era un simple agujero donde la asquerosa pared no lograba tomar forma. Salieron y la sorpresa, fue peor. La desolación era impresionante. Hacia el norte, la nada. Hacia el sur, la nada. Hacia el oeste, la nada y hacia el este, la nada. Es difícil imaginar y describir “nada”, es una tarea titánica. Piensen en su color favorito durante varios minutos. No solo pensar en él, sino sentirlo, verlo y tocarlo. Los Golems estaban mirando en todos los sentidos cardinales y solamente veían, blanco, blanco y mas blanco. Blanco arriba, blanco abajo, a los costados y en las diagonales. Lo único que rompía esa nada, era el edificio viscoso. Decidieron seguir explorando, esta vez buscando una salida hacia el cielo. Exploraron todo el “firmamento” y la nada parecía inexorable, firme en su postura.</p>
	<p>Al igual que Manuel, los Golems nunca pudieron responder a la pregunta de que era esa base que contenía el Sistema Solar. Quienes si podían responderla, ya no existían mas, nunca sabremos como desaparecieron ni para que crearon el Sistema Solar, ni porque no dejaron rastros y mucho menos, que era toda esa “nada”. Los Golems se quedaron un tiempo explorando la zona, muchos murieron, cientos enloquecieron y los que quedaron, conocieron por primera vez el azote de las enfermedades. Los sobrevivientes volvieron a la Tierra, jurando no contar nada de lo descubierto. Antes las preguntas de sus compañeros, solo respondían que <em>no había nada vivo en todo el Universo.</em> En conjunto decidieron abandonar la Tierra y migrar a Marte, dejando solamente la gente necesaria para trabajar en la Granja Estelar.</p>
	<p>El Centro de Cómputos siguió funcionando, por muchos, muchos milenios mas. Los Golems siguieron el mismo camino. Los datacenter se multiplicaron, los universos paralelos crecieron y el Caos siguió siendo el único amo y señor absoluto de toda la creación. Porque el Caos era quien manejaba todo y solamente de Caos se alimentaba. Universos dentro de universos, sistemas solares manejados por computadoras, entes, marcianos, monstruos e infinidad de seres vivos (orgánicos, inorgánicos, artificiales, estelares y etéreos). El universo era el reino donde Caos jugaba y jugaba, mezclando cajas, apilando estrellas y desorientando a aquellos que querían ir <em>mas allá.</em> Por suerte, los únicos dos humanos que se abstrajeron de los métodos científicos ortodoxos, estaban muertos y el reino del Caos seguiría su curso. El peor defecto de los humanos era su ortodoxia y su verticalidad; Manuel y Alejandro eran los casos mas extraños que toda la Creación pudo contemplar. Ni siquiera los Golems mismos se atrevieron a seguir incursionando e imaginando. Pero murieron, y con ellos, se apago la ultima esperanza de conocer al verdadero creador.</p>
	<p>﻿</p>
	<p>———————————————————————————————————————————–</p>
	<p>Este trabajo, al igual que todo lo escrito aqui, <a onclick="javascript:pageTracker._trackPageview('/outbound/article/creativecommons.org');" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/ar/">se   encuentra licenciado bajo esta licencia de Creative Commons</a>. Asi   que, usted puede:</p>
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	<li>Copiar, distribuir, exhibir, y ejecutar la obra.</li>
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	</ul>
	<p><em>PD: Es probable que hayan errores (u horrores) de ortografía.   Sepan disculparme, esto sigue siendo un borrador. E igualmente, me   gustaría que me corrijan!.</em>
</p>
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		<title>Relatos sobre La Empresa (III)</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Jan 2010 04:54:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Rondan</dc:creator>
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		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[Sigo posteando pedazos de lo que hoy llamo Relatos sobre La Empresa. Esta vez toca el capitulo que denomino &#8220;Departamento de Mantenimiento&#8221; y la historia se llama El hombre de la puerta. ¡Espero que lo disfruten! Si acaso había consenso en La Empresa era únicamente para acordar que los de mantenimiento eran todos unos vagos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Sigo posteando pedazos de lo que hoy llamo <a href="http://www.sergiorondan.com.ar/tag/relatos-sobre-la-empresa/"><em>Relatos sobre La Empresa</em></a>. Esta vez toca el capitulo que denomino &#8220;Departamento de Mantenimiento&#8221; y la historia se llama <em>El hombre de la puerta.</em> ¡Espero que lo disfruten!</p>
	<p>Si acaso  había consenso en La Empresa era únicamente para acordar que <em>los de  mantenimiento eran todos unos vagos, sucios y problemáticos.</em> Absolutamente todos, pensaban lo mismo. Desde El Director, hasta el más  reciente empleado (que obviamente, no halla ido a parar a Mantenimiento)  sostenían esa premisa. ¿Tenían razones certeras para creer eso? Quizás  si, analizándolo de la forma mas superficial que se nos cruce en la  cabeza.</p>
	<p>Era cierto entonces, <em>los de mantenimiento</em> eran  bastante vagos. Solían venir dos o tres días después de que uno los  llamaba, cuando la oficina ya estaba inundada de mierda que salia por  todo recoveco posible. De hecho, así paso en una oficina. Tras un fin de  semana anómalo (extrañamente se ve que muchos trabajaron el sábado y  muchos mas, no pudieron contener a &#8220;sus amigos del interior&#8221;),el lunes a  la madrugada, las antiguas cañerías dijeron basta. Se llamo a  Mantenimiento y por suerte, llegaron al día siguiente. Toda una hazaña.<br />
<span id="more-342"></span>-¡Dios  mio! ¿Olés esa peste, Carlos?- pregunto Ernesto<br />
-Y todavía no  llegamos. Linda manera de empezar un martes.<br />
-¿Que tiene de raro que  sea un martes?-<br />
-Ehhh nose, pero no es linda manera de empezarlo-  dijo riendo Ernesto.</p>
	<p>Ernesto y Carlos se conocieron en el  trabajo. Eran dos, de los 6 empleados del Departamento de Mantenimiento  que tenia La Empresa. Carlos era un plomero cincuentón, oriundo de  Campana. Con su mameluco azul, su espesa barba blanca (varias veces  cuestionadas por El Directorio), su panza de hombre maduro y su  cinturón  <em>todo en uno</em>, era sin lugar a dudas, el típico plomero  de ciudad. A diferencia de las malas impresiones, era un hombre honrado y  muy jovial. En los entornos donde lo conocían, solía ser el centro de  las reuniones, animando siempre a la concurrencia con sus chistes (un  poco subido de tono) y sus anécdotas. ¡Y como no tener anécdotas, si  trabajaba con Ernesto! Al contrario que él, Ernesto era un hombre joven,  apenas había cumplido 28 años el mes pasado. Estaba trabajando en  Mantenimiento hacia dos años, para poder costearse su carrera de  Medicina. Se encontraba en el primer año y por ahora, todo iba viento en  popa. De profesión medico, de supervivencia, ayudante de plomero en el  Departamento de Mantenimiento de La Empresa.  Era un hombre de estatura  mediana, que llevaba bastante bien su edad: se perfilaba a los treinta  años, pero su cuerpo aun seguía conservando la eterna juventud de su  adolescencia, donde supo ser el casanovas de la secundaria. Y ahora,  ensuciándose las manos con mierda de otros. Las vueltas de la vida.</p>
	<p>Cuando  llegaron a su destino (la Oficina de Asuntos Económicos), debieron  sacar sus pañuelos y taparse la cara. El olor a mierda era muy intenso.  Golpearon la puerta y alguien salio de ella, desaforadamente.<br />
-Buenos  días, somos de&#8230;-<br />
-Si si, ya se de donde son, no hace falta que se  presenten- dijo el hombre de la puerta, extremadamente enfurecido.  Tenia el rostro enrojecido y los ojos envueltos en llamas- Pasen y miren  el desastre. Así no podemos trabajar-<br />
-Necesitaríamos que salgan  todos, así podemos inspeccionar el problema mejor- dijo Carlos, muy  educadamente.<br />
El hombre llamo a sus cuatro compañeros y todos  salieron rápidamente, hablando bajito, mascullando y susurrando. &#8220;No  conozco a ninguno de esos parientes mios que putearon&#8221; le dijo Ernesto a  Carlos al oído. Carlos obviamente no pudo ahogar su risa. Los demás  clavaron su mirada en el. El hombre de la puerta se animo a decir algo.<br />
-¿De  que mierda se ríen? ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Ese es el problema! ¡Y  ustedes riéndose, cuando nosotros tenemos que caminar ENTRE NUESTRA  MIERDA, CARAJO!<br />
-Cálmese hombre- Carlos trataba de contenerse. Él era  muy respetuoso con todos, hasta que lo insultaban.<br />
El hombre de la  puerta fue absorbido por sus demás compañeros, que intentaron calmarlo.  Dijeron algo de que irían a la cafetería y volverían en un rato. Ernesto  les dijo que no había problema, si terminaban antes, se quedarían  esperándolos.<br />
-Uf, menos mal que se fueron. El inodoro no esta para  mas soretes- Ernesto fue aprendiendo el arte de los chistes espontáneos y  originales con Carlos. Carlos notaba eso y cada vez se reía mas de las  acotaciones de su compañero.<br />
-¡Sos terrible, joputa!. Bien, veamos  que tenemos acá.</p>
	<p>La Oficina de Asuntos Económicos no era nada del  otro mundo. Un rectángulo grande, divido en cuatro cubículos, donde los  empleados tenían su computadora y objetos personales. Lo interesante,  estaba <em>detrás</em>. Tenia una pequeña puerta, que daba a un pequeño  cuarto de servicio. Allí había una hornalla que se usaba para calentar  el agua de los mates y el café. También había una pileta, donde lavar  platos y vajilla. Y toda esa cañería estaba conectada directamente al  desagüe del inodoro, que se encontraba enfrente de la oficina. Carlos,  que era un perro viejo se imaginaba el problema. La mierda salia por el  baño y desde este cuarto, pero el problema certero estaba aquí y no en  el inodoro.<br />
-Mira pibe, vení y aprende. ¿Que pensas de este  desastre?-dijo señalando la oficina. El piso estaba cubierto diez  centímetros de un liquido marrón, de dudosa procedencia. Apestaba a  mierda desde cualquier ángulo de la oficina. Se le metía a uno no solo  por la nariz, sino también por los ojos,orejas y la boca. Uno podía <em>ver  la mierda</em>, podías ver al tipo cagando placenteramente, ver el  excremento nadar entre las cloacas tapadas y salir de nuevo por donde  entro. Podías <em>oír la mierda</em>, los ruidos al salir de las personas,  el sonido al chapotear en el agua y caer nuevamente al piso. Y peor de  todo, podías <em>saborear la mierda</em>, sentir lo que muy pocas personas  (ni siquiera, este humilde narrador) han sentido: el sabor asqueroso y  repugnante de un buen sorete de un empleado de La Empresa. Y todo esto  sentía Ernesto, así que, para responder esa pregunta, solo tuvo una  respuesta: un vomito que salio a propulsión de su boca. Carlos se corrió  a un lado y riendo a carcajadas dijo:<br />
-¡Lo sospeche desde un  principio!-<br />
-¡Hijo de puta!- su rostro era muy gracioso. Su boca  sonreía a su amigo, mientras hilos de vomito caían al suelo.<br />
-Como  sea, niño bonito. Ahora decime, ¿que pensas de este desastre?<br />
-Tiraron  papel al inodoro, haciendo que se arme un masacote gigante, que tapo  toda la cañería.<br />
-Seria una buena explicación, si por lo menos  hubieras revisado antes algo. No podes pensar nada, hasta que no hallas  revisado algo. Ahora limpiate la cara y revisa el cuarto de limpieza y  el baño-<br />
Carlos encendió un cigarrillo y Ernesto comenzó a revisar  el inodoro y el cuarto de limpieza. El primero no tenia nada raro,  seguramente lo taparon de papel higiénico. Nunca hacen caso, nunca tiran  el papel en el cesto. En todos lados, pasa lo mismo. El cuarto de  limpieza tampoco mostraba anomalías, la pileta estaba un poco verde,  seguramente ya estaba ahí cuando construyeron el edificio. Se acerco a  hablar con Carlos.<br />
-¿Y, que pensas de todo esto?-al decir esto, se  tapo, emulando esquivar una ráfaga de vomito fulminante, mientras se  destornillaba de carcajadas.<br />
-Muy gracioso-dijo seriamente- Es el  inodoro, lo taparon con papel higiénico.<br />
- Cerca, pero errado, mi  joven Padawan. El problema esta en la pileta del cuarto de limpieza.<br />
-  ¿Ah si?- su rostro mostraba una incredulidad inmensa<br />
-No me pongas  esa cara de &#8220;estas diciendo disparates&#8221;. Es simple. La pileta esta verde  y no por moho ni antigüedad. Estos ineptos tiran la yerba del mate ahí y  se arma un tapón gigante, que no se crearía ni porque tires todo el  papel del conurbano en un solo inodoro. Hay que avisarles, pero creo  que  no les va a gustar la noticia.<br />
- Y bueno viejo, fue su culpa-<br />
-Sabes  como son. ¿O no te acordas de lo que paso la semana pasada, el mes  pasado, hace dos meses y tantas veces mas?-<br />
-Si, pero bueno. Alguna  vez tienen que entender-</p>
	<p>El problema con la gente de  Mantenimiento se debía a varios motivos. Primero, la desvalorización  total de su trabajo hacia que estos muchachos se odiaran a ellos mismos,  antes que a La Empresa. El tema salarial era otra gran desventaja y  factor desmotivador. Ganaban menos que cualquier empleado de La Empresa.  En los tres últimos peldaños de la escala jerárquica estaban, los  porteros, El loco del Transito (un esquizofrénico que &#8220;vivía&#8221; en las  inmediaciones de La Empresa y &#8220;dirigía&#8221; el transito, trasvestido,  vestido de obrero, policía u otra cosa) y ellos. El sindicato local y  provincial los ignoraba, al igual que todos los sectores de la sociedad.  Esto generaba mas odio y desidia, haciendo que no tomasen muy enserio  sus trabajos. A su vez, la falta de &#8220;empeño laboral&#8221; hacia que todos los  odiasen, por <em>vagos, negros y sucios.</em> Claro, porque además de  gente de mantenimiento, eran &#8220;gente de color&#8221;.</p>
	<p>Hacia tiempo venia  teniendo incidentes con diversas oficinas. Muchos empleados se pusieron  agresivos con ellos. Llegaron a pensar que solamente los llamaban para  agredirlos. Iban a una oficina, intentaban arreglar el problema y sus  &#8220;compañeros&#8221; generaban mas caos. Que si llegaban tarde, si no llegaban  temprano, que ensuciaban todo con esas manos engrasentadas y sus  mamelucos sucios, que tenían feo olor, que debían afeitarse.</p>
	<p>-¿Afeitarme?-  pregunto atónito Carlos<br />
-Si Carlos, usted debe afeitarse. Así no  puede venir a trabajar. Estamos en una empresa respetable, que esta bien  ubicada en el mundo. Pienselo Carlos-<br />
A Carlos le molestaba  muchísimo que le critiquen su aspecto. Mas con la edad que tenia. Paso  épocas difíciles y siempre pudo ser libre. En realidad, no odiaba que  critiquen su aspecto, sino su barba. Esa barba blanca, espesa. Emulando  quizás a un Larralde perdido en la Patagonia, o un Marx luchando contra  los gigantes. Quien sabe. Pero odiaba esas criticas sin sentido.<br />
-Gracias  por el consejo, pero lamentablemente, me va a tener que seguir viendo  esta barba. Y cada vez tratare de que sea mas espesa- dijo sonriendo  victoriosamente.<br />
- Usted no entiende nada- esto ultimo sonó mas como  un susurro, que como una respuesta. Pero Carlos si lo escucho. Y se  enfado bastante.<br />
-¿Perdón, dijo usted algo?-<br />
-No, nada-</p>
	<p>Pero  no todos los incidentes se resolvían tan pacíficamente. Algunas  personas eran mas agresivas que el señor anti-barba. Una vez, luego de  una gran tormenta, muchas dependencias quedaron inundadas. Había  muchísimo trabajo para arreglar techos, destapar cañerías y arreglar  goteras. Algunos entendieron que esta vez, no daban a basto. Pero otros  no quisieron (o no pudieron) hacerlo. Un hombre, particularmente fue el  que se propaso demasiado. En esa época, Ernesto recién entraba y Carlos  le estaba enseñando los gajes del oficio. Llegaron a la oficina en  cuestión y el hombre (en una posición muy acomodada) se puso muy  violento.</p>
	<p>-¡Linda hora de llegar!. Los llame hace mas de tres  horas-<br />
-Disculpe, estamos muy atareados. No damos a basto- dijo con  sinceridad Carlos.<br />
- A mi no me importa, yo también tengo un montón  de trabajo y ustedes, lo están retrasando<br />
Carlos se cayo, sabia que  no era conveniente que respondiera. Mando a Ernesto a revisar algo del  techo. El muchacho recién empezaba y mucho no entendía. Se quedo  mirando, sin entender nada. Carlos le dijo que se corriera, que él se  fijaría. Puso la escalera, subió y comenzó a buscar la filtración en el  techo. Ernesto estaba parado, mirándolo, tratando de entender algo.<br />
-  A ver nene si te pones a hacer algo. Necesito que esto este listo  dentro de media hora- dijo, mientras Carlos volteo atónito y Ernesto  asintió tímidamente. Para colmo, esto no estaría hasta mañana, la  oficina se asemejaba a una pileta de natación de niños pequeños. Y había  que arreglar la gotera, ya que las lluvias persistirían. Pero Carlos se  quedo mirando al hombre, fijamente.<br />
-¿Que miras?-dijo<br />
- Un solo  favor le pido. Mi compañero es nuevo y no entiende mucho, esta  aprendiendo. Un poco de respeto. Además es mi trabajo, déjeme hacerlo  tranquilo.<br />
- No es mi culpa si contratan gente inepta. Mas les valga  que terminen esto ya, sino van a ver&#8230;<br />
Ahora si. Carlos se bajo de  la escalera. Ernesto lo miro con temor. Conocía poco a ese hombre, pero  sabia que algo malo iba a pasar.<br />
- No me falte el respeto-dijo  Carlos, bastante enfurecido<br />
-No te lo falto a vos, sino al inepto de  tu compañero-<br />
Ernesto era una piedra, estaba en un universo paralelo  donde solo podía observar y no contestar. Aunque, siendo sinceros, no  tenia demasiadas ganas de hacerlo si estuviera en el mismo universo.<br />
-Sos  un maleducado e irrespetuoso. Agarra las cosas Ernesto, nos vamos.<br />
-  ¿Yo maleducado e irrespetuoso? ¿Por qué no te miras al espejo?  ¡Cavernícola de mierda!<br />
- Parafraseando a la gran Zulma Lobato, <em>no  te leo voy a permitir</em>- y al concluir esa frase, el hombre apareció  tirado en el piso, como por arte de magia.</p>
	<p>Una semana de  suspensión le valió ese altercado. Las vueltas de la vida, diría Carlos.  Nada del otro mundo, la mayor parte de su vida la paso entre  suspensiones laborales, comisarias y cárceles. Eran como un segundo  hogar para él. Tampoco era el primer incidente sucedido desde que  trabajaba en La Empresa. El odio sin razón hacia él y todos sus  compañeros lo sacaba de quicio. Choques constantes, peleas verbales y  físicas, citas constantes en la Dirección de Relaciones Publicas. Allí,  directamente lo llamaban &#8220;<em>ese negro de mierda</em>&#8220;. Muchas veces uno  puede decir una expresión así, pero allí era distinto. Claro, era <em>ese  negro de mierda</em>. No aquel, ni el otro, ni este, era <em>ese</em>. En  Informática lo llamaban &#8220;<em>ese hijo de puta</em>&#8220;. Era terrible cuando  se juntaba gente de Relaciones Publicas con Informática. Una vez, el  paso caminando con su maletín de herramientas, yendo a arreglar una  cañería rota y escucho por lo bajo, ambos insultos. Dijeron, algo así  como: &#8220;ahí va <em>ese</em> negro de mierda&#8221;, a lo cual, el de Informática  respondió: &#8220;No, ahí va <em>ese</em> hijo de puta&#8221;. Esa vez, decidió  callarse.</p>
	<p>Muchas veces se pregunto realmente por las verdades  razones por las cuales lo odiaban a él y a sus compañeros. Es cierto,  eran unos <em>negros de mierda</em>. De seis compañeros, cinco  (exceptuando Ernesto) eran morochos de piel. Cuatro de ellos se  encontraban a media cerveza al día para llegar al alcoholismo y a un par  de pasos de tribunales. Su problema con la bebida los hacia bastante  violentos en las noches de la city campanera. En realidad, él y Ernesto  eran las joyitas de la oficina, las cabezas pensantes. Ernesto era un  pibe muy culto, imagenense, estaba trabajando de ayudante de plomero  para poder costearse (y a duras cuestas) su carrera de Medico. Él era un  simple plomero, pero un hombre sabio. Vivió duras épocas en la  dictadura&#8230; una larga y dura estancia en la ESMA. Las noches de picana,  las golpizas extremas y sobre todo, la tortura psicológica. Odiaba la  perversa psicología que utilizaron:</p>
	<p>-¡Como esta mi negrito hoy  eh!- grito el guardacarceles, mientras le asestaba un macanazo en la  espalda. Carlos aguanto el dolor, a esas alturas su espalda era &#8220;zona  liberada de terminales nerviosas&#8221;.<br />
-Te pregunte que como estas,  ¡negro hijo de puta!- Esta vez, el macanazo fue en las rodillas. Ahora  Carlos si profirió un grito terrible de dolor.<br />
-¡Esa si es una  respuesta linda!. Bien negrito putito, ¿me vas a decir donde están tus  compañeritos peronchos? ¡Mira que hoy estoy inspirado ehh!<br />
- Ya te  dije que no se nada. No milito en ningún partido-<br />
- Si claro, eso  dicen todos. Y cuando pasean en aviones, desembuchan todo. Dale negro,  hablame. Te repito, hoy estoy inspirado- la sonrisa del guardacarceles  era tan macabra como bizarra.<br />
Carlos realmente no sabia nada.  Solamente era un hombre de convicciones peronistas, ferviente defensor  del Justicialismo, aunque últimamente, estaba expresando un viraje hacia  el Marxismo ortodoxo. En su casa de barrio, un cuadro de Evita y Perón  colgaban en su hall principal. Y su biblioteca, repleta de libros de  Marx, Hegel, Guevara, Mao y otros lideres y referentes del Comunismo.  Daba la casualidad que los cuadros se veían desde la vereda, por medio  de una ventana. Quizás así fue que &#8220;lo descubrieron&#8221;.</p>
	<p>-Bueno, veo  que no vas a hablar de nuevo. Y yo estoy inspirado. Y vos, todavía no  entiendo como seguís con esa barba de mierda, zurdo hijo de mil puta.  ¿Revolución socialista, peronista o comunista? ¡Date cuenta imbécil! El  mundo cambio, ustedes son unos retrogrados, que van en contra del  progreso. Nosotros somos la nueva ola, la &#8220;tendencia&#8221;. Y tenemos que  llevarnos a toda la escoria como vos, para que nos dejen gobernar  tranquilo. La muerte de unos miles de idiotas como vos, es solo un  tramite que pronto terminara. Vendrá la calma y todo volverá a la  normalidad.<br />
-Sos un psicópata-<br />
El guardiacarceles lo miro,  burlonamente y comenzó a reír sin parar.<br />
- ¡JA! ¿Psicópata, yo? ¿Y  vos que sos? Un idiota que se cree todo lo que lee en sus cuentitos de  ciencia ficción. ¡Y encima, son de hace mas de cincuenta años!. Perón, <em>ese  negro de mierda</em>, otro zurdo encubierto, comunista de mierda. Que  suerte que lo voltearon. Lastima que creó mas negros que después, lo  reclamaban. Y hasta el día de hoy, lo siguen haciendo. Y Evita, uf&#8230;  ¡Esa prostituta barata! Como me hubiera gustado tener el cadáver de esa  puta acá, para mutilarlo personalmente. Pero en fin, ¿vas a hablar o no?<br />
-Te  dije que no se nada.<br />
-Esta bien, entiendo. Ustedes son unos cagones  de mierda, siempre lo fueron. Mucho libro y pocas armas. Nosotros somos  la verdadera revolución, el certero progreso. Estados Unidos habla  maravilla de nosotros. ¿Hablo bien de sus gobiernitos comunistas?  ¡Obviamente que no!. Vamos a hacer esto. ¿Ves este bidoncito de nafta  que tengo ahí atrás?-señalo un pequeño bidón de nafta, apenas  perceptible- Bien, lo uso muy poco. Hoy lo voy a usar. Y te voy a  mostrar como. Primero de todo, vamos a atarte bien.<br />
El guardacarceles  volvió a ajustar las sogas que contenían a Carlos. Este, no se podía  mover, se encontraba atado a una mesa &#8220;quirúrgica&#8221;. El guardacarceles  tomo el bidón y un trapo. Lo empapo de nafta y volvió a Carlos.<br />
-Ahora  viene lo bueno. Esa barbita tuya&#8230; Vamos a arreglarla- El  guardacarceles comenzó a mojar la barba de Carlos con el trapo. Carlos  ahora si entendió.<br />
-¡No por favor! ¡Te dije que no se nada!- sus  gritos eran desesperantes.<br />
El guardacarceles tomo un encendedor. La  barba comenzó a arder instantáneamente&#8230;<br />
Esa era otra razón por la  cual le molestaba que le critiquen su barba. Las quemaduras y  cicatrices, jamas sanaron. Pero su barba siempre creció, tapando esa  miseria que vivió, ese holocausto personal. Todavía tiene pesadillas,  todavía tiene miedo. Las esquinas de su barrio dejaron de ser seguras  para él hace mucho, mucho tiempo.</p>
	<p>Pero todo eso quedo atrás y  muy poco conocían esa faceta de su vida. Solo veían a Carlos, el  Plomero. Carlos, <em>ese</em> plomero jodeputa, sucio, desquiciado y  inhumanamente barbudo ser. Asqueroso, al igual que sus compañeros,  desataba todos los odios de sus pares (Carlos los llamaba, &#8220;nuestros  impares&#8221;). Pero en fin, la vida seguía y tenían que trabajar. Estaba ya  bastante viejo como para conseguir otro empleo. Además, las pruebas  psicotécnicas eran un karma para él. Los traumas de la ESMA nunca se  curaron&#8230;</p>
	<p>El hombre de la puerta y sus secuaces pasaron bastante  tiempo en la cafetería, debatiendo que hacer con esos miserables. Si  llegaban y no había una solución, desatarían un caos. Ya bastante tiempo  perdieron ayer, tratando de arreglar el desorden. Y hoy, todo <em>tenia</em> que estar limpio.</p>
	<p>-Bueno, -dijo Carlos- a laburar pibe. Destapa  esa cañería y deja toda la yerba en un lugar visible, para mostrársela a  estos infelices-<br />
- Creo que te estas aprovechando de tu posición,  maldito Mario Bros- dijo riendo<br />
- Callate, aprendiz de Luigi-  comento, graciosamente. A Carlos le fascinaba esos momentos de  complicidad y humor, eran únicos, mágicos y totalmente sinceros.<br />
Ernesto  fue al cuarto de servicio. Miró la pileta y siguió la cañería, hasta  fuera de la oficina, donde estaba el respiradero por donde se rebalso  toda la mierda. Se puso sus guantes y abrió la rejilla. Metió sus dedos y  comenzó a sentir una pared semi solida, cerro su puño y lo saco afuera.  Al abrirlo, noto que Carlos tenia razón: en su mano tenia una masa de  yerba y excrementos, mezclados. Se contuvo de vomitar y siguió sacando  mas y mas yerba. La mierda ya no era tanta, tal como dijo Carlos.<br />
Luego  de media hora, tenia una pila de yerba que seguramente pesara mas de  cinco kilogramos. &#8220;Costo, pero se pudo. Si mis profesores de la UBA me  vieran haciendo esto&#8230;&#8221;, pensó Ernesto. Pero lo hizo bien, el agua ya  fluía normalmente, solamente había que llamar a la gente de Limpieza,  para que acomodara el desorden.<br />
-Bien pibe eh, vas aprendiendo- le  dijo a Ernesto, mientras le daba una palmada en la espalda.<br />
- Viste,  el que sabe sabe y el que no, es jefe- al pronunciar eso, miro a Carlos  riendo. Este ultimo le devolvió el comentario con otra de sus  carcajadas.</p>
	<p>El hombre de la puerta y sus secuaces se dirigían ya  hacia su oficina. Luego de dos horas, acordaron que ya era tiempo de  volver a la oficina. Y obviamente, esperaban tener todo solucionado.</p>
	<p>Al  llegar a la oficina, ven a los dos tipos de mantenimiento, parados  charlando como si nada. Y uno de ellos, encendía un cigarrillo. El  hombre de la puerta se puso lunático al observar esta situación.</p>
	<p>-Perdonen  que los moleste señores,-el sarcasmo era demasiado obvio- ¿solucionaron  el problema?-<br />
-Si, ya esta todo arreglado- dijo Ernesto, con  confianza y firmeza.<br />
- ¿Y porque seguimos oliendo a mierda de  zombie?-<br />
- Estamos esperando que la gente de limpieza se encargue de  eso. Nosotros ya hicimos nuestro trabajo.<br />
- Tengo entendido que  ustedes son de Mantenimiento. Si las cloacas rebalsaron fue por falta de  mantenimiento, así que deberían hacerse cargo de la limpieza del  desastre que generaron-<br />
Carlos empezó a ponerse nervioso. Ernesto lo  noto y decidió seguir con la conversación.<br />
-En realidad, la cañería  se encontraba en perfecto estado. No es necesario realizar mantenimiento  de una cañería, ya que es muy complicado. Imagínese, tendríamos que  romper todo el piso para cerciorarnos de que todo este bien. Los caños  duran mas de cincuenta años y no hay razón para cambiarlos. De hecho, el  problema se origino porque taparon la pileta del cuarto de servicio con  Yerba- dijo señalándolo la enorme y repugnante masa de yerba que tanto  trabajo le costo sacar.<br />
El hombre de la puerta quedo atónito ante  semejante montaña de inmundicia. Se sentía humillado y golpeado. Y  cuando uno se siente asi, no reacciona de la mejor manera.<br />
-¿Estas  insinuando que nosotros mismos fuimos los causantes del problema, debido  a nuestra ignorancia?-<br />
-Yo no dije eso-comento desconcertado  Ernesto.<br />
- A mi me parece que si dijiste eso. ¡Esto es una locura, un  agravio hacia todos nosotros!-grito, volteandose para buscar la  aprobación de sus compañeros. Y vaya que la consiguió- Además, esto  sigue siendo un desastre, los cerdos están en lugares mas limpios que  nosotros.<br />
Carlos se reincorporo, mas calmado y serio.<br />
- Quizás si  no hubieran tirado yerba donde no se debía. Siempre se lo dijimos y se  ve que no nos escucharon.<br />
El hombre de la puerta no estaba muy  contento con esa declaración. Su piel, bastante blanca para la época del  año, comenzó a ponerse roja, al mismo tiempo que las orbitas de sus  ojos se hinchaban.<br />
-¿Y vos quien carajo sos para decirme donde tengo  que tirar la puta yerba? Sos un simple peón, una fichita de mierda en La  Empresa. ¿Sabes con que oficina estas tratando? ¡ASUNTOS ECONÓMICOS,  PEDAZO DE IDIOTA!. De aca sale la plata hacia todas partes, incluido tu  misero suelo, queridito Carlos Perez. ¿Te pensas que no te conozco? ¡JA!  ¡Como si pasaras desapercibido con esa barba de mierda, croto inmundo!  ¿Te pensas que no conozco de donde sos? Conocemos <em>todo</em> de vos.  Vos no me vas a venir a mandonear a mi, justamente a mi-<br />
-Perdón,  pero yo no estoy mandoneado a nadie. Solamente le dije la verdad- Carlos  trataba de contenerse lo mas que podía. El hombre que tenia enfrente  era poderoso, lo sabia. Pero también, le era familiar. Ahora que oyó esa  sarta de insultos, había algo&#8230; algo en su tono<br />
- ¡Idiota!-grito el  hombre, muy sacado de quicio- No necesito que te contengas. Conozco a  los de tu tipo y vos no dejas de ser <em>un negro de mantenimiento</em>.  Tenes ganas de pegarme, de matarme. Te entiendo, tu vida es miserable,  tu trabajo da asco, toda tu historia es un fracaso. Y <em>es barbita tuya</em>.  ¿Quien te pensas que sos? La revolución ya paso hermano, madurá!-</p>
	<p>De  la ESMA lo largaron luego de dos años de torturas inimaginables. Nunca  hablo con nadie de lo sucedido, ni con su familia que paso una terrible  época en vela, buscando a su querido hijo. &#8220;Me tuvieron&#8230; <em>por ahí&#8221;</em> le contaba a sus familiares. Insistían e insistían, pero lo único que  lograban era hacer que Carlos se enojara.<br />
Cuando termino el golpe y  comenzó el Juicio a las Juntas, no tuvo el coraje para ir a declarar.  Tenia muchísimo miedo. Se miraba al espejo, se corría un poco su espesa  barba y recordaba los dos largos años de golpizas, picanas, insultos y  tantas atrocidades mas que su agobiado subconsciente, trataba de tapar.  No podía. Se imaginaba el mismo en el banquillo, dando testimonio y a  metros de el, las personas que asesinaron su espíritu y lo dejaron  muerto en vida. Y la verdad que esa imagen no lo conformaba, por que, <em>tenia  miedo.</em> Ellos estarían sentados, sin mover los párpados, férreos en  su postura. El no podría hablar, miraría al piso o con suerte al techo.  Cruzar la mirada con sus captores era una tortura mental, un acoso mas  que no quería sufrir. Y no lo hizo.</p>
	<p>Algo hizo click en su mente.  Con el mismo sonido que produce una llave de luz al ser encendida. De  la misma forma que suceden esas descargas nerviosas que se dan mientras  uno duerme. ¡Zaz! Un latigazo de recuerdos, de asociaciones libres e  ideas, muchas ideas. Un rostro en la oscuridad, un hombre parado,  vestido de civil pero armado hasta los dientes. Parado, parado frente a  una puerta, la puerta de la libertad, que cruzo en el 79´. Un hombre y  una puerta, la puerta de una oficina que rebalsaba mierda. Dos puertas  distintas y un mismo hombre. Otra puerta se abria para dar mas luz a  aquel mugroso sótano de la ESMA. Era la puerta de su subconsciente,  abierta de golpe y dejando pasar luz, muchísima luz. Era el mismo  hombre, pero en otra puerta. El de sus pesadillas, que lo esperaba con  un bidón de nafta. El real, que le incendio la cara, le dio miles de  golpes e hizo que su cuerpo bailara sin moverse con tantos shocks  eléctricos. El hombre de la oficina de Asuntos Económicos, que se  quejaba de su &#8220;incompetencia&#8221;. ¡Y pensar que este humilde narrador lo  llamo, desde un principio (juro que inconscientemente), <em>El hombre de  la puerta</em>!.</p>
	<p>El hombre de la puerta estaba esperando una  respuesta de Carlos, pero este, estaba totalmente petrificado. Muchos  psicólogos dicen que los torturadores y represores suelen olvidar la  cara de sus víctimas. Y el hombre de la puerta era uno de esos casos.  Terminada la dictadura, huyo del país. Se cambio de nombre y de  identidad, para volver luego a la Argentina. Entro a La Empresa, debido a  varios viejos contactos que seguían&#8230; intactos. Estaba trabajando en  Argentina desde hacia mas de diez años.</p>
	<p>-¿Que te pasa inútil?¿Te  comió la lengua un ratón?-<br />
Carlos respiro hondo. Tomo aire. Miro su  cinturón <em>todo en uno</em>. Tomo mas aire y saco valor.<br />
-Ernesto,  volve a la oficina. Voy a mostrarle a este hombre lo que voy a hacer  para arreglar esto y voy para alla enseguida.<br />
-¿Estas seguro?¿No  queres que me quede?-pregunto atónito<br />
-No pibe, volve y fíjate si  queda algo para hacer. <em>Mandale saludo a los muchachos.<br />
</em>-Como  digas Carlos-<br />
-Señores, ¿quieren acompañarme? Para que esto no vuelva  a suceder, necesito cambiar unos caños de lugar y necesito que sepan  por donde van a pasar, asi acomodan sus cosas.<br />
- Al fin alguna  respuesta como la gente. Vamos adentro y terminemos con esto de una vez-</p>
	<p>Los  seis entraron a la oficina, esparciendo en ella. Inmediatamente Carlos  tomo su maza de su cinturón y le asesto un enorme golpe al picaporte. Lo  arranco de cuajo, dejándolo inservible e imposibilitando la salida de  ambos. El hombre de la puerta se puso loco. Sus compañeros se quedaron  totalmente anodadados.<br />
-¡¿Que haces idiota?!¿Y ahora como mierda  vamos a salir?¡Hijo de puta!¿Que me vas a hacer?-<br />
Carlos era un  hombre corpulento y El hombre de la puerta, una larva a su lado. Lo tomo  del cogote y le dijo:<br />
-¿Te acordas de mi?-<br />
-¡Soltame, loquito!-<br />
-Pensa  un poquito. ¿Donde estabas en el 76´?<br />
El hombre de la puerta se puso  blanco. Ya no había necesidad de agarrarlo del cogote. Lo soltó. Seguía  perdiendo color en su piel, pasaba del blanco al transparente. Todas  las venas de su rostro comenzaron a verse. Se desmayo. Carlos lo dejo  tirado en el lugar, ensuciándose con la mierda que quedaba en el suelo.  Se iba a dedicar a sus compañeros<br />
-¿Y ustedes, que mierda miran?-  dijo dirigendose a el resto- Saben muy bien de que estoy hablando-<br />
-¡No  sabemos nada! ¡Por favor, dejenos ir!-dijo uno<br />
-Si, claro. No saben  nada. Lo mismo decían los guardacarceles. Acataban ordenes. Pero yo no  me creo ese cuentito. Y ustedes, son unas ratas miserables. Son cuatro y  ni siquiera se animaron a tocarme. Y les conviene, larvas de oficina.  Vamos a hacer algo mas divertido. Yo se que ustedes saben algo y ustedes  saben que no estoy en mis cabales. Tengo un cinto y una valija repleta  de herramientas. Me puedo divertir mucho si no comienzan a hablar.<br />
Uno  de ellos se puso enfrente. Tenia el rostro congelado y una mirada  totalmente carente de humanidad.<br />
-Yo era compañero de él. Imagino que  vos seras otro de los tantos zurditos maricones, que lloraban pidiendo  clemencia, ¿no?- lanzo al aire una enorme risa que parecia no parar.  Hasta que Carlos lo tomo del cuello, lo tiro al suelo y le dio un  martillazo en la cabeza, esparciendo sangre, pedazos del craneo y masa  encefalica por toda la oficina. No basto con eso, siguio martillando y  martillando su irreconocible rostro, hasta formar una suerte de papilla  que se mezclaba con la porqueria del suelo, generando nuevos colores y  aromas.</p>
	<p>Uno por uno asesino a los compañeros de El hombre de la  puerta. Martillazos, patadas (con sus borcegos de seguridad), palancazos  y otros golpes con elementos contundentes fueron propinados con una  saña terrible. No solo tenia que limpiar la mierda de las canaleteas,  cañerías y techos, sino también la de su subconsciente, asediado por  tanta tortura psicológica. Los golpes, por lo general iban al cráneo  para desmayarlos. Después, seguía una sesión de cinco a diez minutos sin  parar de mas martillazos en el cráneo. El suelo, que estaba teñido de  un liquido cloacal, ahora se encontraba lleno de sangre fresca. Esa  sangre que limpiaba el alma, la mente y el subconsciente. Años de  represión mental, de odio acumulado. Años de muerte mental. Ahora se  sentía mas vivo que nunca. Con cada parte del cuerpo que arrancaba,  sentía como la vida volvía a sus poros. Cada dedo que mutilaba, cada ojo  que arrancaba, cada brazo que cercenaba, cada lengua que cortaba, era  un rayo de vida en su perdida alma.</p>
	<p>El Hombre de la Puerta soñó  con el comunismo. Con Hegel, Marx y otros demonios subversivos. Marx,  ese engendro. Por culpa de él, estábamos así. Subversivos y  revolucionarios por todas partes. En los libros para niños, en la  medicina, en las matemáticas, en la lengua, ¡hasta en los dibujos  animados!. Todos subversivos e infiltrados. Por suerte, eliminaron a  muchos de ellos. Pero soñaba ahora con Marx y su barba, esa maldita,  espesa y sucia barba. La odiaba. Esa barba, maldita barba. <em>Esa  maldita barbita tuya</em> (nafta, nafta,nafta, fuego, bidones y ESMA)&#8230;</p>
	<p>Se  reincorporo lentamente. Abrió lentamente sus ojos. Seguía soñando, veía  cuerpos mutilados por todos lados. Sangre en el suelo, dedos y ojos  flotando, brazos cercenados y cerebros desparramados por todo el lugar.  &#8220;El infierno según Dante&#8221;, pensó. Si, seguramente así seria el infierno  de aquel poeta. A lo lejos (todo parecía lejano, en los sueños todo es <em>tan</em> lejano) una figura de un obrero de la construcción. Gigante, como de  tres metros y medio, con una enorme maza en una mano. Y en la otra, una  sierra para cortar caños. Se acercaba lentamente. El piso temblaba, la  sangre se movía, haciendo que los ojos y dedos se desplacen hacia otras  zonas del cuarto. &#8220;Quiero despertarme, quiero despertarme de una maldita  vez. Esto es muy real&#8221;. El Gigante seguía acercándose. Su rostro seguía  siendo oscuro y borroso. Solo podía ver una espesa barba blanca. El  resto, era algo borroso y lejano.<br />
&#8220;Despertaste&#8221;-dijo el gigante<br />
-No,  todavía estoy en esta maldita pesadilla. ¿Donde estoy?- pregunto el  hombre de la puerta<br />
-Eso no importa ahora- su rostro le era familiar.  De repente, la barba desapareció. Y pudo ver lo peor de ese Gigante.  Tenia todo el rostro quemado y desfigurado, como si una gran jarra de  aceite hirviendo le hubiera caído. &#8220;Debe ser una especie de soldado  medieval, al que le tiraron aceite hirviendo. Eso me pasa por leer  tantas cosas de caballería&#8221;<br />
- Ya es tu tiempo. Ha llegado tu hora,  Hombre de la Puerta- dijo el Gigante, mientras lo señalaba con su  sierra.<br />
- ¡Al fin, así podre despertarme y terminar con esta maldita  pesadilla-<br />
-Así es, la pesadilla acabara de una vez por todas-<br />
La  maza cayo primero, en su rodilla, rompiéndole de lleno todo los huesos,  cartílagos y tendones. El dolor fue demasiado insano, demasiado real. Y  el grito que escupió, sonó por toda La Empresa. Luego, repitiendo la  misma metodología, destrozo su otra rodilla, generando la misma  reacción. Una masa de 15 kilogramos, cayendo a toda maquina a los  delicados huesos de El Hombre de la Puerta.<br />
-¡Ya estoy por despertar,  estoy seguro!- grito, riendo de dolor, llorando de dolor, muriendo de  dolor.<br />
- Así es, Hombre de la Puerta. Ya despertaras, no desesperéis.<br />
La  sierra corto cada uno de sus dedos del pie, para seguir con las manos y  sus dedos. La sangre salia por todos lados. El hombre de la puerta  reía, cantaba y sollozaba.<br />
- ¡Siento que despierto, lo estoy  sintiendo!- no solo salían palabras de sus labios, sino grandes  cantidades de sangre.<br />
-Y así ha de ser, vas a despertar ahora mismo-  grito el gigante.<br />
La maza cayo de lleno en su cabeza, partiéndola en  cientos de pedazos. Luego de unos minutos, Carlos derribo la puerta y  salio corriendo.</p>
	<p>Obviamente estos hechos finales no sucedieron  de esta manera. Cucaracha estuvo nuevamente presente y pudo observar la  realidad de los diálogos. El Hombre de la puerta creyó fervientemente  que estaba soñando, debido a la carnicería con la que se encontró.  Carlos se puso aun mas violento, pero El hombre de la puerta seguía  pensando lo mismo. Carlos tomo su enorme maza de su valija (no le  bastaba con su martillo de mano) y comenzó el Juicio Final. Luego del  golpe en la cabeza, siguieron tres o cuatro mazazos mas en la misma  zona. Derribo la puerta con la maza, la dejo a un lado y se fue a lavar  las manos. Salio corriendo, despavorido, mientras los dedos, ojos y  demás tripas se escapaban de la oficina, ahora abierta. Cucaracha, sabia  como ninguna, lamentaba los hechos. Nadie sabría quienes serian esos  represores que murieron, solo Carlos en su destruida mente. Si lo  atrapaban, quizás contara algo. Sino, todo quedaría en la nada y la  dictadura, <em>seguiría ganando</em>.</p>
	<p>Carlos llego a su casa. Se  acostó en la cama, temeroso a aquellos viejos fantasmas que lo  perseguían día tras días, noche tras noche, pesadilla tras pesadilla. <em>Seguían  ahí</em>, seguían esperándolo en alguna esquina, en algún descampado, en  algún maldito lugar. No logro nada, solo revivir sus peores temores. Se  acostó a intentar dormir y solo logro dar vueltas y vueltas en su cama.</p>
	<p>Al  dia siguiente, Carlos estaba muerto en su departamento. Bailaba colgado  del techo, con una soga sobre su cuello.</p>
	<p>———————————————————————————————————————————–</p>
	<p>Este trabajo, al igual que todo lo escrito aqui, <a onclick="javascript:pageTracker._trackPageview('/outbound/article/creativecommons.org');" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/ar/">se  encuentra licenciado bajo esta licencia de Creative Commons</a>. Asi  que, usted puede:</p>
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	<li>Copiar, distribuir, exhibir, y ejecutar la obra.</li>
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	<p><em>PD: Es probable que hayan errores (u horrores) de ortografía.  Sepan disculparme, esto sigue siendo un borrador. E igualmente, me  gustaría que me corrijan!.</em>
</p>
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		<title>Relatos sobre La Empresa (II)</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 13:09:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Rondan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[Siguiendo con los Relatos sobre La Empresa, esta vez toca otro capitulo, diferente al anterior. Este capitulo se denomina Departamento Ejecutivo y la historia en cuestión, Gula Demoniaca. ¡Espero que lo disfruten! El Departamento Ejecutivo de La Empresa era un lugar al que escasas personas tenían acceso. No muchos habían visto a El Director personalmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Siguiendo con los <a href="http://www.sergiorondan.com.ar/tag/relatos-sobre-la-empresa/">Relatos sobre La Empresa</a>, esta vez toca otro capitulo, diferente al anterior. Este capitulo se denomina Departamento Ejecutivo y la historia en cuestión, Gula Demoniaca. ¡Espero que lo disfruten!</p>
	<p>El Departamento Ejecutivo de La Empresa era un lugar al que escasas  personas tenían acceso. No muchos habían visto a El Director  personalmente y dudo que alguien quisiera hacerlo. Su Secretaria  solamente se comunicaba con ella por teléfono y esto, tampoco era muy a  menudo. Casi siempre le pasaba los informes y las noticias por correo  electrónico. El Director no era muy partidaria de las comunicaciones  telefónicas ni siquiera, de las relaciones personales. Pensándolo mejor,  desde que estaba trabajando en su puesto, sólo había visto entrar a un  hombre y lo hacía una vez al año, el mismo día, a la misma hora.  Secretaria presenciaba la llegada de El Señor, desde hace seis años. Era  un hombre común, alto, de traje, camisa , corbata y maletín. Rostro  frío, sin restos de barba, pelo corto, el típico empresario ejecutivo de  Wall Street. Venia el primer martes de todos los noviembres, a las 10  horas. Y se iba a las 13 horas, ni un minuto mas, ni un minuto menos.<br />
<span id="more-333"></span><br />
Muchos  empleados decían que se trataba del único socio del extranjero, que  podía venir en persona a La Empresa. La gran mayoría, se conectaba por  otros medios. Algunos decían que El Señor se llamaba Pedro, Ernesto,  Juan o Manuel. Pero todos acordaban en decirle El Señor, recalcando el  &#8220;EL&#8221;. Sólo Dios y algún intrépido insecto sabrían de qué hablaban El  Señor y La Directora; el resto, nada sabia. Por lo general, luego de sus  visitas había un periodo de extraña felicidad, la gente de Relaciones  Personales se tornaba más permisiva en cuanto a las llegadas tarde (a  pesar de los recientes accidentes), los de Informática trabajaban más  eficientemente (aunque hoy en día tengan un empleado menos), los Obreros  de Mantenimiento no se quejaban (olvidando, claro, aquella extraña  masacre). Luego, todo volvía a la normalidad, hasta la visita de El  Señor.</p>
	<p>Este año, como siempre, El Señor vino a horario. Se  presentó, preguntó por El Director y Secretaria le dijo que prosiga,  que él lo estaba esperando. Saludó a la muchacha y se acercó a la  puerta. La abrió con cuidado, intentando tapar el pequeño ángulo de  visión, para que no se pudiera ver nada (aunque para ser sinceros, no se  escapaba mucha luz). Entró de costado y cerró la puerta.</p>
	<p>Sus  ropas se consumieron en llamas, como si de una mecha se tratara. Debajo  de esas vestimentas, el cuerpo rojo de Lucifer se lucía sin ningún  pavor. Su portafolio era lo único que seguía intacto; para tapar sus  partes íntimas usaba un taparrabo simple, emulando a un Tarzan perdido  en la selva. Su cola sobresalía y se movía al son de sus pasos, ahora  media mas de dos metros y medio y su cuerpo era el de un típico  deportista.</p>
	<p>La oficina no era muy grande, una sola luz y un  escritorio, muy atípicos por cierto. Una extraña vela que parecía no  apagarse y un escritorio etéreo, en constante movimiento.Se trataba de  una nube gaseosa grisácea, con forma de escritorio que se encontraba en  constante movimiento interno. Los cajones pasaban a ser las patas y las  patas se movían hacia la parte superior en lo que parecía un baile  interminable. Lo interesante es que, si bien uno podía atravesarlo con  solo caminar sobre él, seguía cumpliendo su rol de escritorio, ya que se  encontraba repleto de objetos, papeles, libros y decenas de frascos .  Detrás de esa &#8220;nada&#8221;, otro demonio. Pero este no era muy atlético que  digamos, tenia el cuerpo de un hombre de 60 años que se negaba a comer  si no tenia una cerveza en la mesa. Si no fuera por el traje  empresarial, podríamos decir que se trataba de un típico  camionero:poseía el  estomago enorme y redondo de los transportistas que  se ven en cualquier película americana. Lo extraño es que Mefistofeles  no era un gran carnívoro, ni mucho menos alcohólico.</p>
	<p>Cuando  Lucifer se fue acercando, una camino de fuego fue marcando sus pasos.  &#8220;Mierda siempre me olvido de <em>ese</em> problema&#8221;, pensó.</p>
	<p>-¡Idiota!  Tené mas cuidado, siempre arruinándome la oficina-gritó Mefistofeles<br />
-Claro  me olvidaba de que tu oficina tiene que estar impecable para todas tus  visitas. Lástima que &#8220;todas&#8221; sea sólo yo y a mi no me importa un carajo  que se prenda fuego-dijo riéndose, mientras pisaba mas de lo necesario,  generando más fuego.<br />
-Siempre tan estúpido, acá no estamos en el  infierno-masculló enojado.<br />
-Veo que estuviste ocupado&#8230;comiendo<br />
-Que  gracioso que amanecimos hoy ehh. ¿Hay algo más interesante que hacer  acá?<br />
-Si, obviamente. Recolectar las almas, por ejemplo. ¿te suena  ese trabajito?-<br />
-Si, me sientan muy bien- solto una enorme carcajada,  mientras se miraba y tocaba la barriga. Muchos empleados se asustaron  cuando la oyeron. En algunas oficinas, algunas cosas se movieron y  cayeron. Algunos dijeron que fue un pequeño terremoto, otros,  simplemente hicieron la vista gorda.<br />
Lucifer permaneció mirándolo,  serio. Mefistofeles paró su risotada y también se quedó serio. Lucifer  abrió su portafolios, saco sus papeles y se colocó sus lentes.<br />
-Según  los informes del Registro Nacional de Condenados, la cantidad de  ingresantes de tu distrito disminuyo, mientras que tu peso creció,  excediéndose de los limites permitidos por la Asociación de Bienestar  Demoníaco.<br />
-¡Esas son puras mentiras!-dijo enfurecido<br />
Lucifer  prosiguió, sin cambiar su rostro<br />
-Todos los años vengo aquí a buscar  las almas que recolectas. Y cada vez son menos. Primero pensé que tal  vez, sería la medicina que mejoró bastante. ¡Que tipo tan estúpido! Me  creí esa mentira para no creer en tu ineptitud y tu vicio.Con la  creación del Departamento de Neoviolencia, la recaudación de almas  creció exponencialmente en todos lados. ¡Y yo, creyendo en la medicina!  ¡A veces soy tan, tan estúpido! O será que sos uno de los mas antiguos  lugartenientes que tengo y no podía desconfiar de vos. ¡Medicina! Puf,  todavía lo pienso y me dan ganas de no se, pedirle perdón al barbudo.  Ahh, el barbudo. Ni te imaginás las quejas que recibo de él. Y tiene  razón. Extrañamente llegan al Infierno Almas Limpias, provenientes de tu  distrito. ¿Sabés el enorme papelerío que tenemos que realizar para  devolverlos a su lugar? ¿Tenes alguna explicación para eso?. Y volviendo  al tema, sé que nos estas robando almas y sabés como es la política con  eso. Necesito que nos devuelvas las  mil quinientas almas que nos  robaste. Y tiene que ser YA-el tono del &#8220;ya&#8221; fue bastante violento-  ¡Medicina! ¡Por todos los demonios! ¿En que estaba pensando?.<br />
-No va a  ser posible- esa frase sonó con tanta seguridad, que el Lucifer se  quedó perplejo.<br />
-¿Perdón?- le pareció oír algo, pero no estaba  seguro.<br />
-Lo lamento, pero siempre lo supiste. Soy un adicto a las  almas. Y vos me pusiste en esta posición. Yo, el encargado de juntar  almas. ¡Por favor! Es TU culpa.<br />
Lucifer seguía con su misma cara,  pétrea, inmóvil. Ni parpadeaba. Cucaracha Junior, que estaba mirando  todo, no podía creerlo. Allí mismo, estaba el Príncipe de las Tinieblas,  junto con uno de sus lugartenientes, Mefistofeles, El Capturador de  Almas. A este último lo veía muy seguido, su cuarto estaba lleno de  inmundicia. Por las noches, cuando todos se iban, él salia en busca de  víctimas, inocentes o no. Algunas, las devoraba enteras. Y eso que era  un tipo bastante petizo, media un metro sesenta, siendo de contextura  mediana. Y sin embargo, devoraba violadores que median 2 metros,  pedófilos obesos, asesinos seriales y toda la mugre de la sociedad.  Mientras que a los inocentes, los guardaba en frasco pequeños.  Enteritos, pero los conservaba. Y Cucaracha Junior comía los restos que  llegaba a rescatar. No se impresionó demasiado con el aspecto de  Lucifer, era el mismo hombre de saco y corbata, pero mas alto, con cola y  de color rojo. Bueno,si, tenia <em>esa mirada</em>.<br />
-¿Me estas  diciendo que te comiste todas las almas?-su cara seguía siendo la misma.<br />
-Sí,  lo sabés. Tengo un problema, siempre lo supiste y nunca me ayudaste-al  pronunciar esto, parecía estar a punto de quebrar en llanto.<br />
-Ya  sabés el dicho, a llorarle al barbudo. Pero tenemos un asunto complicado  con las almas faltantes. Veo que estás pesando unos ciento veinte  kilogramos. Cuando el número de almas comenzó a descender, pesabas  sesenta y cinco kilogramos. No soy muy bueno en matemáticas, pero la  relación entre las almas que nos debes y el peso que aumentaste es  notoria. Por suerte, las podemos recuperar- dijo, mientras una sonrisa  gigante mostraba una hilera de dientes de oro.<br />
-Que bueno que podamos  solucio&#8230;<br />
En menos de medio segundo, Lucifer había hecho aparecer  su gigantesco tridente, con el cual atravesó el estomago de  Mefistofeles.El rostro de este quedo petrificado, sus ojos estuvieron  muy cerca de salir de sus orbitas. De su boca comenzó a emanar una  sangre espesa, casi coagulada y de color verdoso. Lucifer retorcía el  tridente por todo el estómago, hinchado de almas. Pero de allí no salia  sangre, sino gases azules que comenzaron a revolotear por todo el  cuarto, gritando, llorando, riendo y cantando. Secretaria salto de su  silla, al sentir un grito en su oreja y un frío por todo el cuerpo. Le  pareció ver algo azul-plateado revolotear por sus piernas e intentar  abrirse camino por su falda. Pero cuando miro de nuevo, ya no estaba  ahí.</p>
	<p>Lucifer las atrapo enseguida a todas, en su Frasco de Almas.  Con solo sacarlo, todas sintieron la necesidad de entrar en ese pequeño  objeto. &#8220;Que bueno soy haciendo mi trabajo&#8221;, pensó. Reviso el etéreo  escritorio y diviso los Frascos de Almas. Todas de color blanca, almas  puras si las hay. &#8220;Maldita sea, otro juicio contra el barbudo.&#8221; Tenia  que deshacerse de ese frasco, de alguna manera. Y si podía ahorrarse los  tribunales, seria fabuloso. Algo se le ocurriría. Mientras, debería  pensar en un reemplazante. Y por todos los demonios, hacer algo con ese  cadáver. Pero, pensándolo mejor seria buen alimento para las cucarachas.  Y sí que lo fue. Reemplazante, eso es lo que necesitaba. Todo el  maldito distrito era un caos y encima la gente de confianza no crecía en  los pantanos de magma del Infierno. Las cosas cambiarían a partir de  ahora. Miro el etéreo escritorio y vio algo que le causo mucha gracia.  Una placa de ejecutivo, que decía: &#8220;Mefistofeles, Recaudador de Almas de  Campana&#8221;. ¡Maldito hijo de puta!. Devorador de almas, quería decir.  Medicina&#8230; ¡Por favor! Aparto el cadáver del escritorio, lo empujo  hacia la esquina e hizo desaparecer un poco del enchastre que causo. Se  sentó en la gran silla, apoyo las piernas en el escritorio y de pronto,  la placa decía: &#8220;Lucifer, Recaudador de Almas de Campana&#8221;. No era mala  idea, sería como volver a sus orígenes. O unas mini vacaciones, hasta  que encuentre alguien de confianza. Sí, se quedaría un tiempo. Pero todo  seria distinto. Mientras tanto, envío a su doble etéreo a que salga de  la oficina y salude a Secretaria. Escondió el cuerpo en una de las  paredes, limpio un poco el desorden y uso el intercomunicador.<br />
-Secretaria,  traigame un café- dijo una sensual voz<br />
Secretaria estaba absorta en  sus pensamientos, navegando mentalmente por el Río Uruguay cuando esa  oyó esa orden. Sintió que un Tsunami hundía su embarcación, ahogándose  en las calmas aguas, cuando recordó que estaba durmiendo. Salto de su  silla, asustada.<br />
-¿Perdón?- pregunto con miedo<br />
- Querida, quiero  un café. Doble y sin azúcar, como me gusta a mi.<br />
-Ahora se lo traigo-  dijo ella, bastante confundida.<br />
¿Como le gusta a él?</p>
	<p>Cucaracha  Junior vivió una buena vida comiendo los restos Mefistofeles. Tuvo  muchos hijos y siempre les contó la historia de cómo Lucifer se  De  mencarga de los trabajadores que no cumplen con su tarea. Sus hijas y  nietas le preguntaron cómo es que las almas no fueron digeridas por el  gran estómago de Mefistofeles. Y Cucaracha Junior, que poseía la  sabiduría de miles de años de antepasados, le decía siempre lo mismo:  las almas son etéreas y no pueden ser devoradas, por eso el hambre de  Mefistofeles era eterna. Y por eso Lucifer las ansia tanto, las necesita  tanto porque nunca puede terminar de saborearlas. Ni siquiera  Jesucristo y Dios están a salvo. Todos están hambrientos de almas, pero  estas son, digamos&#8230; incomibles. Como los caramelos media hora.</p>
	<p>KNOCK  KNOCK KNOCK!. Golpean las puertas del cielo</p>
	<p>-¡El cielo esta  cerrado a esta hora!. ¡Espere hasta mañana!- grito San Pedro</p>
	<p>KNOCK  KNOCK KNOCK!</p>
	<p>-¡Que esta cerrado, hombre!-</p>
	<p>KNOCK KNOCK  KNOCK!. Esta vez, no eran golpes, sino patadas.</p>
	<p>-¡Ahora vas a  ver!- dijo furioso San Pedro, mientras abría la puerta y veía una estela  de fuego. A lo lejos, una figura apenas perceptible. Y en el suelo, un  Frasco de Almas.</p>
	<p>&#8220;Esta vez la saque barata&#8221;, pensó Lucifer  mientras corría nuevamente a su flamante oficina en La Empresa.</p>
	<p>———————————————————————————————————————————–</p>
	<p>Este trabajo, al igual que todo lo escrito aqui, <a onclick="javascript:pageTracker._trackPageview('/outbound/article/creativecommons.org');" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/ar/">se encuentra licenciado bajo esta licencia de Creative Commons</a>. Asi que, usted puede:</p>
	<ul>
	<li>Copiar, distribuir, exhibir, y ejecutar la obra.</li>
	</ul>
	<ul>
	<li>Hacer obras derivadas.</li>
	</ul>
	<p>Siempre y cuando, respete estas dos condiciones:</p>
	<ul>
	<li><strong>Atribución</strong> — 		Usted debe atribuir la obra en la forma especificada por el autor o el licenciante.</li>
	</ul>
	<ul dir="ltr">
	<li><strong>Compartir Obras Derivadas Igual</strong> — Si usted altera, transforma, o crea sobre esta obra, sólo podrá distribuir la obra derivada resultante bajo una licencia idéntica a ésta.</li>
	</ul>
	<p><em>PD: Es probable que hayan errores (u horrores) de ortografía. Sepan disculparme, esto sigue siendo un borrador. E igualmente, me gustaría que me corrijan!.</em>
</p>
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		<title>Relatos sobre La Empresa</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 10:58:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Rondan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[personal]]></category>
		<category><![CDATA[antologias]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos sobre La Empresa]]></category>

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		<description><![CDATA[Voy a empezar a publicar una serie de relatos/cuentos (como ustedes quieran llamarlos) sobre algo que estoy armando. Un ecosistema de historias sobre La Empresa. Van a estar a ordenados en diferentes capítulos, por ahora tengo cuatro: Departamento de Relaciones Publicas, Departamento de Informática, Departamento de Mantenimiento y Departamento  Ejecutivo. Hoy, toca uno cuento del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } -->Voy a empezar a publicar una serie de relatos/cuentos (como ustedes quieran llamarlos) sobre algo que estoy armando. Un ecosistema de historias sobre La Empresa. Van a estar a ordenados en diferentes capítulos, por ahora tengo cuatro: Departamento de Relaciones Publicas, Departamento de Informática, Departamento de Mantenimiento y Departamento  Ejecutivo.</p>
	<p>Hoy, toca uno cuento del Departamento de Relaciones Publicas, el cual denomine <em>Asistencia Perfecta</em>. ¡Espero que les guste!</p>
	<p>La empresa contaba con el departamento más temible y odiado de todo el mundo: la “Dirección de Relaciones Publicas”. Básicamente se encargaban de decidir quien entraba a trabajar, quien se iba, quien cobraba menos y quien más. Eran los encargados de controlar el ingreso y egresó del personal mediante el marcado de tarjeta, por el cual quien llegaba tarde perdía el premio a la puntualidad. Ósea, perdían plata quiénes se quedaban 5 minutos atendiendo el llanto de su hijo, o quien esperaba eternamente el colectivo o también quien se enfermaba. No había excusa válida,la puntualidad era una prioridad, casi tan grande como la devoción absoluta a La Empresa. No existían peros ni porqués. La Dirección de Relaciones Personales (DRP) no las aceptaba.</p>
	<p><span id="more-323"></span></p>
	<p>Y no solo así los trabajadores perdían dinero. A veces simplemente elegían al azar a quien descontarle del sueldo. ¿Que hacia el trabajador. Iba a la DRP y pasaba lo siguiente. Primero lo hacían esperar, el pobre diablo se enojaba y aparecía una mujer, de esas que te vuelan todo el aparato sexual en mil pedazos y te decía gentilmente y con coqueteos que el director ya te estaba por atender. Mientras esperabas, la muchacha te mira de reojo, revolotea sus ojos al mismo tiempo que entrecruza sus piernas una y otra vez. Cuando llegaba el director, el trabajador estaba tan estúpido que simplemente creía toda la sarta de idioteces que le decían. Cuando se daba cuenta, estaba afuera, mirando a su desnutrida billetera y diciendo “bah, no era para tanto&#8221;.</p>
	<p>¿Y si iba alguna mujer?. A las mujeres no le descontaban el sueldo porque si ,no son idiotas.</p>
	<p>Hubo un hombre que mantenía él solo a tres hijos. Y un día uno se enfermo. Aviso a su jefe que llegaría tres días, diez minutos tarde porque debía darle la medicación y tomarle la temperatura al niño. El jefe le dijo que hable con los de Relaciones Publicas. Lo hizo y llegaron a un acuerdo. Le dejarían llegar tarde los tres días, solo por esta vez.</p>
	<p>Mas a la semana siguiente él se enfermo y quedó dormido. Llegó tarde una hora.¿cual fue la decisión de la DRP? ¡Descontarle el sueldo, obviamente! El hombre necesitaba hasta el último miserable centavo que le pagaban. Este mes sus niños no tomarían la leche por un día.</p>
	<p>Para mal de males, otro de sus hijos enfermo y está vez no le permitían llegar tarde. ¿porque? Se puede hacer solo una excepción al mes por hijo enfermo. Ya había perdido todo el premio a la puntualidad. Ahora si se iba a quejar.</p>
	<p>-Señora vine a hablar con el director.</p>
	<p>-Señorita para usted, no estoy ni casada ni comprometida-dijo mientras jugaba con su rubia cabellera.</p>
	<p>-Le repito, vine a hablar con el director .</p>
	<p>- Esta ocupado en este momento.</p>
	<p>-Entonces espero</p>
	<p>La sensual mujer de curvas increíblemente reales, se sentó enfrente de el con su mini falda, cruzando su piernas a cada momento y lanzando miradas fogosas. El hombre ni reaccionaba. Parecía estar petrificado. Movió los labios y dijo</p>
	<p>- Soy un hombre infelizmente viudo y eternamente enamorado-dijo con convicción y con una lágrima saliendo de su corazón- Agradezco esos juegos sexuales, pero me resigne a las mujeres.</p>
	<p>La secretaria no supo que hacer. Se comunico con el Director, dijo unas cuantas palabras y comentó:</p>
	<p>-El director dice que podes pasar.</p>
	<p>El hombre entro, con la frente en alto y con la cara de sus hijos brillando en sus tristes ojos. La oficina del Director de la DRP era inmensa y lujosa. Una computadora brillante, cuadros y un escritorio gigante.</p>
	<p>-Tome asiento-le dijo, mientras lo invitaba a sentarse.- Usted dirá.</p>
	<p>-Quería saber si podían obviar la última llegada tarde que fiche, porque tuve un problema con uno de mis hijos. Esta muy enfermo.</p>
	<p>-A ver. Usted es&#8230; Ahh si ya me acuerdo. Lo lamento señor. Ya le permitimos entrar tarde. Agoto su cupo mensual.</p>
	<p>-¡Pero no tiene sentido! ¿Acaso mi hijo se puede enfermar solo una vez al mes?- grito con mucha rabia-</p>
	<p>-Cálmese hombre. Si, acá las cosas se manejan así. Si no le gusta, llene esta forma aceptando su renuncia.</p>
	<p>-Me voy a quejar al sindicato-</p>
	<p>-Vaya, a ver si le dan pelota. Es mas, si quiere ahora llamo al líder sindical, espere un segundo-</p>
	<p>El director tomo el teléfono, marco un numero y comenzó&#8230;</p>
	<p>-¡Hola José, como andas viejo. Si, bien bien. Bah con un problemita. Acá hay uno de tus “trabajadores” que se esta quejando de que le descontamos el sueldo porque llego tarde. Si si ya le explique. ¿Queres hablar con el? ¿No? Bueno bueno, se lo comunico. Chau viejito!</p>
	<p>El hombre, quedo atónito ante el Director, que lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja, mientras jugaba con una lapicera entre sus dedos.</p>
	<p>-¿Alguna duda?-pregunto con aires de victoria-</p>
	<p>-¡Hijo de puta!</p>
	<p>-Eh, mas respeto que soy el empleador. Y con mis empleados&#8230;. HAGO LO QUE QUIERO- dijo mientras se abalanzaba en el escritorio y lo tomaba del cuello al pobre hombre.</p>
	<p>El trabajador salio, más deprimido que nunca. Asistencia perfecta, maldita sea. Si no era puntual, le sacaban plata. ¿ Y si el director no era puntual, que mierda pasaba ? ¿Le descontarían el sueldo ? ¡Obvio que no!</p>
	<p>Los meses pasaban y su hijo seguía enfermo. Y él, seguía llegando tarde y tarde, cada vez cobrando menos y menos. Las cuentas se acumulaban, las deudas crecían y la patronal que brindaba en la oficina del patrón explotador.</p>
	<p>-Papa, quiero chocolatada-</p>
	<p>-No hay hijo-</p>
	<p>-Papa, quiero ese juguete-</p>
	<p>-No tengo plata hijo-</p>
	<p>-¡Papa, quiero&#8230;!</p>
	<p>-¡Cállate!</p>
	<p>Y las cosas se ponían tensas. Y el puto director, y la puta patronal, y todos los putos que trabajaban allí, que no movían un dedo por el ni por nadie. Todos esos infelices entraban por favores. Mas el no, entro por ser capaz e inteligente. Todos, todos eran unos lame culos tremendos.</p>
	<p>Llegar tarde, perder sueldo. Perder sueldo, perder comida. Perder comida, perder alimento, perder alimento perder salud, perder salud no poder trabajar, no poder trabajar, sus hijos no comen, sus hijos no comen se enferman, si se enferma los tiene que cuidar, si lo tiene que cuidar tiene que comprar medicamentos pero también tiene que llegar tarde, por lo cual pierde sueldo y si pierde sueldo pierde la vida.</p>
	<p>Un momento&#8230; Algo se le cruzo por la cabeza.</p>
	<p>El director tenia la costumbre de salir todas las noches a correr por los parques de la ciudad. A las once de la noche, en las oscuras calles que ni los murciélagos visitan. Mp3 en el bolsillo, auriculares en los oídos, zapatillas nikes y ropa deportiva. Todo un semental. En su mundo paralelo, sonaban melodías ochentosas. En el mundo real, un hombre estaba a punto de golpearle en la nuca.</p>
	<p>Se despertó, en un sótano oscuro, sin luz y totalmente atado. Sentía un tremendo dolor en su nuca. De golpe, una linterna lo deja ciego:</p>
	<p>-Ya era hora de levantarse, imbécil!</p>
	<p>-¿Que mierda pasa acá?</p>
	<p>-Son las 7 y media, te levantaste tarde. Ósea, llegarías tarde al trabajo. OSEA PERDISTE EL PUTO PREMIO A LA PUNTUALIDAD.</p>
	<p>-¡Sos vos, hijo de puta! ¡Soltame!</p>
	<p>-No no, no entendés. Perdiste el premio a la puntualidad. Cuando yo lo perdí termine de entender que significaba esa mierda con la que nos atan. Yo pierdo ese premio, pierdo plata, pierdo la capacidad para alimentarme bien, por ende pierdo salud y termino perdiendo mi vida y la de mis hijos. ¿no te parece?</p>
	<p>-¡Si si, ahora soltame y te doy toda la plata que quieras!</p>
	<p>-Ah no, esto no es cuestión de plata. Es cuestión de vida. Yo perdí parte de mi vida. Mi hijo esta muy enfermo, muy grave porque no me alcanzaba la plata, ya que ustedes me la descontaban por llegar tarde. ¿Entendés? ¡El premio es una cuestión de vida, no de dinero!</p>
	<p>-¡Si si entiendo, pero hablémoslo mejor en otro lugar, te juro que no te voy a denunciar!<br />
-No estas entendiendo nada. Te despertaste tarde. Perdiste parte del premio, ósea parte de tu vida. Déjame que te muestre como funciona la cosa-dijo mientras tomaba una tijereta de podador. ¿Ves esta tijereta de podador?. ¡Te levantaste tarde, perdiste parte de tu premio, de TU VIDA y ahora vamos a cobrarnos esa parte que me debes. Ahora yo soy el empleador.</p>
	<p>El trabajador tomo en alto la tijera y le corto sin escrúpulos el dedo indice de la mano derecha.</p>
	<p>-¿Ahora entendes?¿Entendés la postura sociofilopolitica del premio a la asistencia?. ¡Es como la vida, es la vida misma! &#8211; y prorrumpió en enormes carcajadas- ¡Es la vida misma, el premio, la vida y la asistencia, la vida del premio y la asistencia, despertarse temprano es la vida del premio y de la asistencia del premio y el dinero la vida, todo cuadra!.¡Soy un genio!</p>
	<p>El director se desangraba y no paraba de gritar ni un segundo, mientras el hombre deliraba. Todo siguió así durante cinco minutos, que el hombre se fue y volvió al rato.</p>
	<p>-A ver, ahora te voy a vendar ese ex dedo tuyo. Te voy a limpiar la herida, no vaya a ser que te mueras y no te puedas levantar mañana. Acordate, mañana siete en punto vengo a ver si estas despierto.</p>
	<p>-Pero si no tengo reloj-</p>
	<p>-Ah no se, se te acabo el cupo mensual de excusas-</p>
	<p>Pobre diablo, sentado en un lugar perdido, lejos de todo lujo y de su poder. Lejos de la vida, de la grandeza y del temor que infringía. Y cerca de las ratas de alcantarilla, de las cucarachas, arañas, gusanos y otros insectos que pululaban en esa húmeda habitación sin ninguna ventana, ningún indicio de humanidad. Y quería gritar a los cuatro vientos para pedir ayuda, pero ¿quien escucharía? Y la sensación de su dedo perdido lo volvía loco.</p>
	<p>Toda la noche en vela, esperando lo peor, recordando como su dedo caía al piso, retorciéndose con los últimos impulsos nerviosos para no volver jamás a señalar a nadie. Si, ese dedo acusador que tantos &#8220;Si vos, DESPEDIDO&#8221; apunto sin misericordia. ¿Un hijo de puta? Ahora si lo cuestionaba. Pero se mantenía despierto, en ese sótano asqueroso. Aunque comenzaba a sentir un bello olor a fresias y a divisar los primeros rayos del sol. Los gallos comenzaron a cantar y se oía sirenas a lo lejos. ¿La policía? Quizás. El olor a fresias y los rayos de luz se hacían mas intensos, penetraban su cuerpo, dándole nuevas energías. Volteo su cabeza para mirar por la ventana cuando&#8230;</p>
	<p>-DESPERTATE, ¡HIJO DE PUTA!-escucho, cuando un cadenazo le dio de lleno en la cara. Si, se quedo dormido nuevamente</p>
	<p>-¿Con que dormido de nuevo ehh? ¡Que lastima, nuevamente perdiste tu premio!</p>
	<p>-¡Espera, por favor no me hagas nada!</p>
	<p>-Lo lamento señor empleado, las reglas son las reglas. Y usted sabe, negocios son los negocios. Pero le doy una elección. ¿Mano, pie u oreja? No hace falta que explique nada, ¿no?</p>
	<p>-¡Por favor no me saques nada! ¡Perdóname, me equivoque!</p>
	<p>-¿Y de que me sirve ahora?¿De que mierda me sirve si ya perdí mi dignidad, no pude curar a mi hijo y me cague de hambre?.Lo lamento Señor Director. El menú de hoy es &#8220;Mano a la parrilla&#8221;</p>
	<p>-¡Nooooo!</p>
	<p>El cartel en la puerta de La Empresa era muy simple. &#8220;CESE DE ACTIVIDADES POR DUELO. LA EMPRESA EXPRESA EL DOLOR DE LA PERDIDA DEL DIRECTOR DE RELACIONES PUBLICAS&#8221;. Muchos lloraron, algunos no dijeron nada y los mas pobres, sintieron que la soga atada en su cuello se aflojo un poco.</p>
	<p>El velatorio fue a cajón cerrado porque el cadáver fue vilmente mutilado. Pero La Empresa nunca contara como consiguió el cadáver. Ni siquiera yo lo se. Pero tampoco contaran si conocen al asesino, aunque cuentan las malas lenguas que nada se sabe de él. Una cosa es segura. El Director fue mutilado tantas veces que sus partes podían esparcirse por cada ciudad de la Provincia de Buenos Aires y todavía quedarían algunas más. ¿Sufrió? El ultimo gesto de su cara, nos dice firmemente que si.</p>
	<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
	<p>Este trabajo, al igual que todo lo escrito aqui, <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5/ar/">se encuentra licenciado bajo esta licencia de Creative Commons</a>. Asi que, usted puede:</p>
	<ul>
	<li>Copiar, distribuir, exhibir, y ejecutar la obra.</li>
	</ul>
	<ul>
	<li>Hacer obras derivadas.</li>
	</ul>
	<p>Siempre y cuando, respete estas dos condiciones:</p>
	<ul>
	<li><strong>Atribución</strong> — 		Usted debe atribuir la obra en la forma especificada por el autor o el licenciante.</li>
	</ul>
	<ul dir="ltr">
	<li><strong>Compartir Obras Derivadas Igual</strong> — 		 		Si usted altera, transforma, o crea sobre esta obra, sólo podrá distribuir la obra derivada resultante bajo una licencia idéntica a ésta.</li>
	</ul>
	<p><em>PD: Es probable que hayan errores (u horrores) de ortografía. Sepan disculparme, esto sigue siendo un borrador. E igualmente, me gustaría que me corrijan!.</em>
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